28 mar. 2010

¿Para qué preocuparse de lo que hacen los demás?

"...sea lo que sea aquello con lo que te encuentres, primero intenta hallar las causas en tu interior. No te preocupes acerca de por qué los demás son egoístas. Deja que lo sean si así es. Ya soportan suficientes castigos a causa de sus egos;... No has de preocuparte por ello.

Siempre que ves que alguien es egoísta, vuélvete inmediatamente hacia ti mismo, cierra los ojos e intenta descubrir la causa en ti. Eso te ayudará. Si descubres una causa en ti mismo, podrás soltarla, podrás transformarla. Y si llegas a desembarazarte del ego, de repente te sentirás inmensamente dichoso.

¿Para qué preocuparse de lo que hacen los demás? Piensa en ti. Sé un poco más interesado. Estás intentando ser demasiado desprendido, demasiado altruista. Sé un poco más interesado. Piensa en tu propio ser y en cómo desperdicias tu vida.

Aquello con lo que te cruzas, sea lo que sea, es muy probable que acabes descubriendo que oculto en las profundidades de tu ser resulta ser tu problema.

Considéralo de esa manera. Siempre que te enfadas no es porque los demás han creado cólera en ti. Ya estaba allí; debe haber permanecido en un estado latente. Los demás sólo pueden provocar lo que ya está ahí. Sus insultos no pueden provocar cólera en ti. Si no está ahí, los insultos no pueden crearla. Los insultos sólo pueden hacer que salga lo que ya está ahí. La cólera no ha sido creada por nadie más; está o no está. Y si nadie es responsable de esa cólera, entonces empezarás intentando hallar alguna excusa.

He visto a gente muy enfadada con sus zapatos, tirándolos con rabia. He visto a gente enfadada con puertas, dando portazos con rabia. ¿Qué te ha hecho la puerta? ¿Qué puede hacerte un zapato? Pero no puedes hallar objetos humanos. Nadie te ha insultado, nadie se ha convertido en excusa para ti, y resulta que hierves de rabia. Ya estás a punto de explotar... Cualquier cosa te disparará.

Todo aquello que ves en los demás es más o menos una proyección de tu propia mente. Ésa es la actitud religiosa básica. Si crees que proviene de los demás, entonces estás adoptando la actitud política. Por eso un político no hace más que cambiar a los demás: se necesita una revolución... En la sociedad, pero no en él. Hay que cambiar el mundo. Sólo entonces podrá vivir en paz.

El político nunca puede vivir en paz. Es imposible. El mundo no va a cambiar. No es tan fácil. Tu vida es corta, y el mundo ha seguido siendo el mismo y va a ser casi igual. Sólo tú cambias, porque sólo tú puedes devenir consciente.

La revolución es la consciencia. La consciencia es transformación. Así que vuélvete consciente interiormente".

Osho, Nirvana, la última pesadilla. Charlas sobre el zen