3 sept. 2010

Donde hay vida, siempre hay miedo

"Hay dos cosas que debes recordar: los dos extremos. O bien la persona comienza a reprimir su miedo y a tratar de cubrirse de valentía y bravura, las cuales terminan siendo falsas porque el miedo está debajo; o bien se acrecienta hasta tal punto el miedo que la persona se paraliza y el miedo termina convirtiéndose en obstáculo. De ambas formas, la persona queda atrapada en el miedo. Lo correcto es aceptar el miedo para que no haya necesidad de reprimirlo. Hay que aceptarlo como algo natural, que es como es. Acepta la realidad del miedo pero sigue adelante. No lo reprimas y no permitas que se convierta en obstáculo. Continúa avanzando a pesar de él, aunque sea temblando de pies a cabeza, pero no te detengas. Continúa avanzando hacia el abismo aunque tiembles.

No te impongas la valentía, porque la valentía impuesta es falsa, no tiene valor. Sencillamente, sé natural, auténtico y sincero. Toma nota de que el miedo está allí, y sigue adelante. A eso me refiero cuando digo que sigas avanzando a pesar del miedo. No importa si tiemblas; no importa si trepidas. Tiembla como un retoño tierno sacudido por la fuerza del viento.

¿Has visto la fuerza de un retoño nuevo? Tan frágil, tan débil, y aún así tan fuerte. En medio de la tormenta, el retoño tiembla pero no pierde su inmensa belleza. El miedo está allí, porque donde hay vida, siempre hay miedo. Solamente lo que está muerto desconoce el miedo. El miedo está presente, la tormenta arrecia y el retoño pequeño, delicado, tierno y blando se estremece. Podría ser aplastado fácilmente, pero, ¿has visto su fuerza? No cesa de danzar y cantar, entregado con toda confianza a la vida.

Por tanto, sé tierno, blando y delicado. Siente el miedo pero no lo reprimas ni permitas que se convierta en obstáculo. Acepta las limitaciones humanas pero continúa avanzando hasta dejarlas atrás. Es así como crece el ser humano".

Osho, El miedo. Cómo comprender y aceptar las incertidumbres de la vida