8 sept. 2010

Hay cierto suicidio que puede ayudarte: es el suicidio del ego, no el tuyo

He intentado suicidarme varias veces y me siento realmente atraído por la muerte. Esto me inquieta pero, a la vez, me produce disfrute. ¿Me dirás algo sobre ello?

"¡Es formidable! Uno puede suicidarse sólo una vez y tú lo has intentado muchas veces... y todavía está vivo. Esos intentos no eran verdaderos, todos ellos eran fingidos, y tú lo sabías incluso entonces.

Oí que Mulla Nasrudin quería suicidarse. Siendo un hombre de gran inteligencia hizo todos los arreglos, no dejó ningún resquicio. Tal vez nadie más haya intentado suicidarse de esa manera. Se fue a la cima de una colina llevándose una pistola. Justo al pie de la colina, muy abajo, había un río muy peligroso, muy profundo y sur­cado por toda clase de rocas. Y también se llevó una cuerda, pues en la colina había un árbol. Para no dejar nada al azar y que el sui­cidio ocurriera con absoluta seguridad, se imaginó todas las posibi­lidades. Se llevó también un gran bidón repleto de petróleo.

Se colgó del árbol, pero puesto que iba a hacer muchas más cosas no se elevó del suelo porque entonces, ¿cómo habría podido hacer las demás cosas? Así que estaba colgando del árbol pero de pie sobre el suelo. Entonces se vertió el petróleo por encima; se había traído también un encendedor. Encendió el fuego y el petróleo­ ardió todo alrededor suyo. Pero no era hombre de dejar nada al azar, así que también se disparó un tiro a la cabeza. Pero la bala cortó la cuerda y él se cayó al río, ¡y el agua del río apagó el fuego!

Desesperado, emprendió el regreso a casa y entonces me lo encontré. Le pregunté: "¿Estás todavía con vida después de tantos arreglos?".

Él dijo: "¡Qué le vamos a hacer! ¡Sé nadar!".

Todo fracasó.

Dices que has intentado suicidarte muchas veces. Una cosa es cierta: tú no quieres suicidarte; lo que quieres es jugar con esa idea y sientes además que hay en ti un cierto temor a la muerte y también un cierto disfrute. Esta situación no es sólo tuya, es un fenómeno humano muy común. La vida es una tortura, una carga; es una angustia. Uno quiere librarse de todo ello. Librarse significa librarse de la angustia, de la desesperación, de la desesperanza, del sin sentido, de la esposa, del marido, de esos niños, de este trabajo; de ahí que haya una atracción hacia la muerte, porque la muerte pondrá fin a toda tu miseria. Pero también te pondrá fin a ti... y eso da miedo.

En realidad tú quieres vivir, y vivir por siempre, pero quieres vivir en el paraíso. ¡Y tú estás viviendo en el infierno! Quieres librarte del infierno, no de ti mismo. Y lo que yo quiero es resaltar que tú eres tu propio infierno. Por eso el suicidio es atractivo desde el lado en que pondrá fin a todas tus miserias, pero por el otro lado hay un gran temor: también acabará contigo.

¿No hay alguna forma de acabar con las miserias y además que tú puedas vivir más intensamente? Yo también enseño que hay cier­to suicidio que puede ayudarte: es el suicidio del ego, no el tuyo. Deja que muera el ego y entonces observa que con ello todos los problemas desaparecen. Tú te quedas lleno de dicha, bendito, y cada momento va abriendo nuevas puertas a nuevos misterios. Cada momento se convierte en un momento de descubrimiento, Y es un proceso que no tiene fin.

Has intentado tantas veces suicidarte... ¡Esta vez suicídate a mi estilo! …

El suicidio no va a ayudarte. Sólo más vida, y una vida más abundante, te ayudará. Así que esta vez mata al ego y observa cómo sucede el milagro. Desaparecido el ego ya no hay miseria, no hay angustia ni necesidad de suicidarse. Desaparecido el ego, todas las puertas que estaban cerradas por el ego se abren súbitamente y te descubres abierto al sol, a la luna, a las estrellas".

Osho, De la medicación a la meditación