"Cuando eres testigo de algo, la mente está presente, pero no está trabajando todo el tiempo. Tu identidad se rompe. Tú eres el observador; la mente es observada. Es un mecanismo fabuloso, uno de los mejores que te ha otorgado la naturaleza. Puedes usarlo cuando lo necesites para la mente fáctica, para recordar números de teléfonos, direcciones, nombres o rostros. Pero no es necesario que esté presente las veinticuatro horas del día. Te está torturando incluso cuando duermes, provocándote pesadillas. Hay toda clase de pensamientos incesantes, relevantes e irrelevantes. Esto es perjudicial en dos aspectos. Primero, porque pierdes tu pureza como testigo y dejas de ser un espejo. Tu espejo está tan empañado de pensamientos que empiezas a cerrarte a la existencia sin poder reflejarla. Aunque hay luna llena, tu espejo no podrá reflejarla. ¿Cuántas personas ven la luna llena? Y aunque la estén observando, realmente no la v...