26 feb. 2014

A no ser que estés dispuesto a morir, tu interés en la meditación es falso, porque sólo los que están dispuestos a morir volverán a nacer.

         "Mucha gente parece estar interesada en la meditación, pero ese interés no puede ser muy profundo, porque son muy pocos los que son transformados por él. Si el interés es realmente profundo, se convierte en un fuego por sí solo. Te transforma. Simplemente mediante el interés intenso empiezas a ser diferente. Surge un nuevo centro de ser. Mucha gente parece estar interesada, pero no surge nada nuevo en ellos, no nace ningún centro nuevo, no se logra ninguna nueva cristalización. Siguen siendo los mismos.
         Eso significa que se están engañando a sí mismos... Si sigues tomando la medicina, siguiendo el tratamiento, y la enfermedad sigue igual --más bien, por el contrario, sigue aumentando--, entonces tu medicina, tu tratamiento tiene que ser falso. Puede que en el fondo no quieras ser transformado. Ese miedo es muy real: el miedo a la transformación...
         El miedo a la transformación es como el miedo a la muerte. Es una muerte, porque lo viejo tendrá que irse y nacerá lo nuevo. Tú ya no estarás; nacerá de ti algo totalmente desconocido. A no ser que estés dispuesto a morir, tu interés en la meditación es falso, porque sólo los que están dispuestos a morir volverán a nacer. Lo nuevo no puede volverse una continuidad con lo viejo. Lo viejo debe ser interrumpido. Lo viejo debe irse. Sólo entonces puede surgir lo nuevo... Hay un espacio entre lo viejo y lo nuevo; ese espacio te da miedo. Tienes miedo. Quieres ser transformado, pero simultáneamente quieres seguir siendo el de antes...
         Cuando digo que incluso un maestro erróneo, un método erróneo, un principio erróneo, puede llevarte a lo real, quiero decir que la transformación real sucede cuando estás intensamente implicado en ella, no debido a ningún método. El método es sólo un ardid, el método es sólo una ayuda, el método es secundario: lo fundamental es que tu ser esté implicado en ello. Pero sigues haciendo algo...Ni siquiera haciendo algo; sigues hablando de hacer...
          He oído que un automovilista que iba conduciendo por una carretera vio el edificio de la escuela ardiendo. El profesor de la pequeña escuela era Mulla Nasruddin, que estaba sentado bajo un árbol. El automovilista le gritó: "¿Qué está haciendo ahí? ¡La escuela está ardiendo!".
          Mulla Nasruddin dijo: "Ya lo sé".
          El automovilista se puso muy nervioso. Dijo: "Entonces, ¿por qué no está haciendo algo?"
          Mulla Nasruddin dijo: "Desde que empezó, he estado rezando para que llueva. Estoy haciendo algo".
          La oración es un truco para evitar la meditación... Para evitar la meditación, la gente sigue rezando. Para evitar hacer algo, rezan. Rezar significa que Dios debe hacer algo, otro debe hacer algo. Rezar significa que nos quedamos pasivos: se nos tiene que hacer algo.
          La meditación no es oración en ese sentido; la meditación es algo que te haces a ti mismo. Y cuando estás transformado, todo el universo se comporta de manera diferente contigo, porque el universo no es otra cosa que una respuesta a ti, seas lo que seas. Si estás en silencio, todo el universo responde a tu silencio en miles y miles de maneras. Tu silencio se multiplica infinitamente. Si eres dichoso, todo el universo refleja tu dicha. Si eres desdichado, sucede lo mismo... La oración no servirá. Sólo la meditación puede ayudar, porque la meditación es algo que haces auténticamente, es una acción por tu parte...
          Sigues haciendo cosas para sentirte bien, para sentir que estás haciendo algo. Pero, en realidad, no estás dispuesto a ser transformado. De modo que todo lo que haces pasa como una actividad inútil; no sólo inútil, sino también dañina, porque es una pérdida de tiempo, energía y oportunidad. Estas técnicas de Shiva son sólo para los que están dispuestos a hacer. Puedes considerarlas filosóficamente; eso no significa nada. Pero si estás realmente dispuesto a hacer, entonces te empezará a suceder algo. Son métodos vivos, no doctrinas muertas. Tu intelecto no es necesario; se requiere tu totalidad de ser. Si estás dispuesto a darle una oportunidad, cualquier método servirá. Te convertirás en un hombre nuevo.
          Lo repito otra vez: los métodos son ardides. Si estás listo, entonces cualquier método puede servir. Son sólo trucos para ayudarte a dar el salto... Sea cual sea el método que te guste, no sigas pensando en él, ¡hazlo!
          Surgirán dificultades cuando empieces a hacer algo; si no haces nada no habrá ninguna dificultad. Pensar es muy fácil, porque no estás avanzando realmente, pero cuando empiezas a hacer algo, surgen las dificultades. De modo que si ves que han surgido dificultades, puedes sentir que estás en el buen camino: te está sucediendo algo. Entonces las viejas barreras se romperán, los viejos hábitos se irán, habrá cambios, habrá perturbación y caos. Toda creatividad sale del caos. Sólo serás creado de nuevo si todo lo que eres se vuelve caótico. De manera que estos métodos al principio te destruirán; sólo entonces se creará un nuevo ser. Si hay dificultades, considérate afortunado; eso muestra que hay crecimiento. Ningún crecimiento es suave..., y el crecimiento espiritual no puede ser suave; esa no es su naturaleza. Habrá dificultades porque el crecimiento espiritual significa crecer hacia arriba, el crecimiento espiritual significa entrar en lo desconocido, entrar en lo inexplorado. Pero recuerda que con cada dificultad que se pase, te cristalizas. Te vuelves más sólido. Te vuelves más real...
          Es necesario un esfuerzo y un anhelo persistentes, intensos. Entonces cualquier método servirá".

Osho, El Libro de los Secretos
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