27 feb. 2014

El amor debe suceder primero en casa --tú eres la casa--, y sólo cuando se desborda puede llegar a los demás.

         "...si no puedes amarte a ti mismo, no puedes amar a nadie. El amor debe suceder primero en casa --tú eres la casa--, y sólo cuando se desborda puede llegar a los demás. Y cuando se desborda, se desborda en tus actos, en todo lo que haces. Ya pintes o hagas un zapato o cualquier cosa  --simplemente limpiar la calle--, independientemente de lo que hagas, si amas hondamente, si te amas profundamente a ti mismo, fluye en todo lo que haces. Fluye incluso cuando no estás haciendo nada. Sigue fluyendo, se vuelve tu existencia misma, y entonces nada es aburrido.
          La gente viene a mí; algunas veces algunos amigos me preguntan muy compasivamente: "Estás todo el día sentado en una habitación, sin ni siquiera mirar por la ventana. ¿No te aburres?".  Estoy conmigo mismo, ¿por qué iba a aburrirme? Me dicen: "Sentado ahí solo, ¿no te aburres?".
          Si me odio a mi mismo me aburriré, porque no puedes vivir con una persona a la que odias. Tú te aburres contigo mismo; no puedes estar solo. Incluso si estás solo unos pocos momentos, te pones nervioso, te sientes incómodo, llega a ti un desasosiego. Deseas estar con alguien, porque no puedes permanecer contigo mismo. La compañía es tan aburrida..., tu propia compañía. No puedes observar tu propio rostro. No puedes tocar tu mano amorosamente; no, imposible.
          Me preguntan  --y que me lo pregunten tiene que ver con su propia situación, porque ellos se aburrirán si están solos--: "¿No sales nunca?"  No hay necesidad. A veces me preguntan: "La gente viene a ti con el mismo problema una y otra vez. ¿No te aburres?"...
          Nunca me aburro, porque para mí cada individuo es único, y debido al individuo, el problema que trae no es una repetición, porque el contexto es diferente, el individuo es diferente. Tú vienes con tu problema de amor, otro viene con su problema de amor: ambos parecen similares, pero no lo son, porque dos individuos son tan diferentes...; su diferencia cambia la cualidad del problema...
          En la superficie todo el mundo es semejante, con los mismos problemas, pero si penetras en lo hondo, si estás alerta y dispuesto a entrar con la persona al núcleo más profundo de su ser, cuanto más profundo vas, más original, individual y único es el fenómeno que sale a la luz. Si puedes ver el centro mismo, esta persona que hay ante ti es irrepetible. Nunca la ha habido antes, nunca volverá a haberla. Es única. Y entonces el misterio te llena..., el misterio de la persona única".

Osho, El Libro de los Secretos
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