22 mar. 2015

El gato es tan consciente como un Buda.

Pregunta:
¿Cuál es la diferencia entre pasividad y pereza, entre yin e inercia? A veces creo que sin fuerza de voluntad ni siquiera me levantaría de la cama...

Respuesta de Osho:
          "Hay una inmensa diferencia entre pereza y pasividad. La pasividad es atenta; la pereza,  embotada. La pasividad es energía; la pereza no es más que falta de energía...Nunca confundas pasividad y pereza: la pereza es una enfermedad; la pasividad es simplemente una salud maravillosa.
          La pasividad es tan saludable que no tiene necesidad de actividad, porque la necesidad de ser activo es, de nuevo, una obsesión. No puedes permanecer quieto, tienes miedo de permanecer quieto, no puedes permanecer contigo, tienes miedo de ti mismo...por eso estás activo.  La actividad es un escape. Una necesidad constante de estar ocupado no es una buena situación; has de poder permanecer pasivo y disfrutar. ¿Disfrutar? ¿De qué? Disfrutar de la brisa, disfrutar del movimiento de las nubes, disfrutar del verdor y de la felicidad de los árboles, disfrutar del canto de los pájaros. O simplemente disfrutar de inhalar y exhalar; eso también es muy bonito. Simplemente ser capaz de respirar en silencio, de estar vivo, es algo maravilloso. Es un milagro poder sentir: estoy aquí y ahora.  ¡En este momento estoy vivo! Puedo ver, puedo escuchar, puedo tocar, puedo saborear... la vida está en mí en este mismo momento, el río de la vida está fluyendo a través de mí. Simplemente sentirlo...
          La pasividad es energía en atención. Y cuando digo "energía en atención" quiero decir: en cualquier momento la pasividad puede convertirse en actividad... Un hombre pasivo está lleno, es una reserva de energía; y está alerta. Si ves a un hombre pasivo...¡olvídate de buscar a un hombre así porque te será difícil encontrar uno y observarle!  Fíjate en un gato, sentado en silencio...pero tremendamente alerta. Aún cuando sus ojos estén cerrados, aunque veas que está soñando y cabeceando...si oye un solo ruidito, es todo atención; el gato es tan consciente como un Buda...
          Observa a un gato vigilando una ratonera mientras espera a que el ratón salga. ¡Con qué silencio, con qué inmovilidad espera! No encontrarás a un yogui tan perfecto porque ningún yogui tiene la seguridad de que Dios saldrá de su agujero. El gato está absolutamente seguro, convencido, confía completamente en ello. Confía en el ratón; vendrá... y viene... ¡Fíjate entonces qué salto da! ¡Qué energía! Una energía radiante... ¡Qué atención! Con un solo salto coge al ratón...
          Observa la pasividad. Siempre la encontrarás brillando como una reserva de vida, de energía, resplandeciente, lista para, en cualquier momento, pasar a la actividad".

Osho, Tao. Los tres tesoros, Volumen II
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