14 mar. 2015

Sólo en la profunda meditación uno descubre el simple hecho de que no somos ni el cuerpo ni la mente.

          "El hombre moderno vive con tanta prisa que no se puede sentar, no puede descansar. Se ha vuelto incapaz de descansar. Una vez que eres incapaz de descansar eres incapaz de todo lo valioso. Sin embargo, la realidad es que no necesitamos preocuparnos por nada. La vida es eterna. Hemos estado siempre aquí y siempre estaremos, somos inmortales. Cambiará el cuerpo, cambiará la mente, pero nosotros no somos ni lo uno ni lo otro; ni el cuerpo ni la mente.
          Sólo en la profunda meditación uno descubre el simple hecho de que no somos ni el cuerpo ni la mente; somos conciencia, consciencia. Somos los testigos de todo el juego. Una vez que hayas conocido a ese testigo, habrás saboreado algo de ese néctar. Ése es el néctar que buscaban los alquimistas".

Osho, Meditaciones para acabar el día
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