14 mar. 2015

La amargura es un estado de ignorancia.

          "No es casualidad que los ancianos se vuelvan amargados. Es muy difícil vivir con los ancianos, aunque sean tus propios padres. Es muy difícil por la sencilla razón de que toda su vida se les ha ido por el desagüe, se sienten amargados.  Saltan por cualquier cosa para lanzar su negatividad. No pueden tolerar que los niños sean felices, que bailen, que canten, que griten de alegría; no lo pueden soportar.
          En realidad, simplemente están amargados con esa cosa llamada vida. No hacen más que encontrar excusas... es muy raro encontrar un anciano que no esté amargado. Si hay un anciano que no esté amargado, significa que ha vivido realmente, maravillosamente, que realmente ha crecido. Entonces los ancianos tienen una gran belleza que ningún joven puede tener. Tiene cierta madurez, crecimiento, está experimentado. Ha visto y ha vivido tantas cosas que está realmente agradecido a la existencia. Sin embargo, es muy difícil encontrar ese tipo de hombre porque significa que es un Buda, un Cristo, un Krishna. Sólo la persona que ha despertado puede no ser amarga en su vejez; porque la muerte está llegando, la vida se ha ido, ¿de qué se puede alegrar? Sólo está enfadado.
          La amargura es un estado de ignorancia. Tienes que trascenderla, tienes que aprender la conciencia que se convierte en un puente que te lleva más allá. Ese simple ir es la revolución. En el momento en que realmente has ido más allá de todas las quejas, de todos los noes, surge un gran sí, sólo sí, sí, sí; hay una gran fragancia. La misma energía que era amarga se convierte en fragancia".

Osho, Meditaciones para acabar el día
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