8 mar. 2015

La vida es una escuela. Estamos aquí para aprender algo, y lo más importante que tenemos que aprender es cómo cantar, cómo danzar, cómo regocijarnos; y todo eso se hace posible a través de la meditación.

          "El hombre sin meditación es un hombre sin canción en su corazón, sin ninguna poesía en su ser, sin ninguna celebración. Su primavera todavía no ha llegado, sus flores todavía están esperando, todavía no se han materializado, todavía no han florecido, todavía no ha liberado su fragancia.
          Es como una semilla: encerrado en sí mismo; inconsciente, completamente inconsciente de lo que puede ser, de lo que es. Y no hace más que vivir una vida normal sin alegría, sin dicha, sin danza. Se arrastra porque la mente es una gran carga; a duras penas consigue cargar con ella. De hecho, la muerte parece un alivio porque tarde o temprano se acabará todo y descansaremos en la tumba.
          La vida es una escuela. Estamos aquí para aprender algo, y lo más importante que tenemos que aprender es cómo cantar, cómo danzar, cómo regocijarnos; y todo eso se hace posible a través de la meditación.  La meditación libera todas esas energías en ti. Y comienzan a florecer miles de flores en tu ser. Entonces el paraíso ya no está después de la muerte, está aquí y ahora. Únicamente cuando el paraíso está aquí ahora, es verdad".

Osho, Meditaciones para acabar el día
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