31 ene. 2008

Hagas lo que hagas.... sumérgete de lleno en ello, éstate totalmente inmerso

"Acerca tu conciencia al sabor. Cuando estés comiendo, olvida todo lo demás; conviértete en tu lengua, tus glándulas gustativas. Vívelo en su totalidad. Saborea la comida lo más intensamente posible; te llevarás una gran sorpresa. No una sino muchas sorpresas.

Primero, llegarás a ser consciente de que no puedes comer más de lo necesario. No necesitas dieta; sólo los tontos lo hacen. Si haces dieta unos cuantos días, después te lanzas a la comida desquitándote y ganas más peso del que habías perdido. Si eres inteligente, acerca tu conciencia a tu paladar. ¿Por qué comes más?. Por la sencilla razón de que no saboreas y tu hambre de sabor continúa, así sigues tragando más. Si realmente saboreas, enseguida te quedas satisfecho, lleno.
Enseguida el cuerpo te dirá: "¡Basta!". Si estás atento serás capaz de escuchar cuando el cuerpo te dice basta.

Ahora mismo no estás ahí en absoluto. Estás comiendo, pero no estás
ahí, presente. Puede que estés en tu oficina o puede que hayas ido a algún otro sitio ha hacer mil cosas. Pero algo es cierto: que no estás en la mesa donde estás sentado, siempre estás en algún otro lugar. Nunca
estás donde estás; no se te puede encontrar donde estás.

Come, pero hazlo meditativamente, silenciosamente. Cuando estás
comiendo, estás hablando. No hables, porque si lo haces, perderás el gozo de comer, y cuando pierdes el gozo de comer, tu hambre de sabor sigue pidiendo más; entonces sigues comiendo. Eso parece no tener fin. La gente se pasa comiendo el día entero y aún así no quedan satisfechos. Comer dos veces puede ser suficiente, o como mucho tres veces ; pero la gente sigue y sigue comiendo. ¡Particularmente los americanos! Si no están comiendo no saben que otra cosa hacer. El hacer algo con la boca les mantiene ocupados. Si no están comiendo, están hablando. Si no están hablando, están fumando. Si no están fumando, están mascando chicle, como si hubiera que tener la boca
constantemente ocupada.

Incluso cuando estás comiendo estás hablando. ¿Cómo vas a saborear la
comida y cómo vas a ser sensible al sabor? .

Cuando entras en un jardín estás hablando. Si no estás hablando con
alguien más, estás en diálogo constante contigo mismo. Te divides a ti mismo en muchas personas, creas una multitud en tu interior. Te preguntas y te respondes dentro de ti mismo. No miras las flores. No sientes su fragancia, el gozo de los pájaros, la celebración de los árboles. No te permites a ti mismo ninguna sensibilidad, ninguna oportunidad de ser sensible, de ser más asequible a la existencia, de ser
más vulnerable....

Hagas lo que hagas.... (cosas sencillas: comer, andar, beber agua,
bañarte, nadar en el río; sea lo que sea: tumbarte al sol), sumérgete de lleno en ello, éstate totalmente inmerso. Conviértete en tus sentidos.
Baja de la mente a los sentidos, vuelve a ellos".

Osho, El arte del té

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