25 ene. 2008

La felicidad surge al sentirse necesario

"La ciencia ha logrado tanto... y ha hecho milagros -por supuesto milagros inútiles porque no han agregado ni un solo pedacito de felicidad al ser humano, y un milagro es inútil si la felicidad no ha sido aumentada a través de éste. Por el contrario, la felicidad ha disminuido. Mientras más tecnología, más comodidad -pero menos felicidad: éste es el milagro que la ciencia ha logrado. Cuantas más cosas pueden ser hechas por artefactos mecánicos, menos necesario eres. Y cuanto menos necesario seas, más inútil te sentirás, sin sentido. Tarde o temprano el computador te reemplazará y entonces no serás necesario en absoluto; entonces podrás ir y suicidarte porque el computador lo hará todo.
La felicidad surge al sentirse necesario. Cuando eres necesario te sientes feliz porque sientes que tu ser tiene significado; sientes que tu vida tiene significado; sientes que eres necesario y que sin ti las cosas serían diferentes. Pero ahora, sin ti nada es diferente, mas bien las cosas serán mejores sin ti porque las máquinas pueden hacer todo mejor que tú. Tú eres simplemente un obstáculo, simplemente una cosa arcaica. El hombre es la cosa más obsoleta hoy en día, porque todos los años sale una nueva edición de todas las cosas: un nuevo modelo de los carros Ford, un nuevo modelo de todo. Sólo el hombre permanece siendo el modelo más obsoleto. En medio de tantas cosas nuevas, tú eres la única cosa vieja.

La mente moderna continuamente siente una falta de significado porque nadie te necesita. Aun los niños no te necesitarán, porque el gobierno, los asistentes sociales del gobierno, se encargarán de ellos. Los ancianos padres no te necesitarán, habrán entidades -del gobierno, del estado- que se encargarán de sus necesidades. ¿Quién te necesita? Y cuando sientes que nadie te necesita, que eres simplemente una carga innecesaria ¿cómo puedes ser feliz?

En la antigüedad tú eras necesario. En algún lugar, un místico judío, Hillel, quien debe haber sido un hombre de gran confianza, un hombre que oraba mucho, le dijo a Dios en su oración: "No pienses que sólo yo te necesito -tú también me necesitas. Sin mí no serás nada. Si Hillel no está ahí ¿quién orará? ¿Quién te venerará? Yo soy una necesidad. Así que recuerda esto: Yo te necesito, eso es verdad -tú también me necesitas".

Cuando todo el universo te necesita -aun el Dios- entonces tú tienes un sentido, un significado, una fragancia. Pero ahora nadie te necesita; puedes ser descartado fácilmente, tú no eres nada. La tecnología ha creado la comodidad y te ha hecho descartable. La tecnología te ha hecho mejores casas, pero no un hombre mejor, porque un hombre mejor necesita de alguna otra dimensión -y esa dimensión no corresponde a la mecánica. Esa dimensión es de la consciencia, no de la mecanicidad".

Osho, La semilla de mostaza
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