2 dic. 2013

La vida es otra forma de decir "amor"

Un santo no puede morir porque ya está muerto. Ha renunciado a todos los placeres y a todas las alegrías; ha rechazado todo lo que la vida le ofrece. Le ha devuelto el billete de entrada a la existencia diciendo: "Yo ya no formo parte de este espectáculo". Y ha cerrado los ojos.
     Una vez vino a verme uno de los susodichos santos. Fui con él al jardín que estaba lleno de magníficas dalias y le mostré las maravillosas flores que resplandecían bajo el sol. Él me miró extrañado, algo molesto e irritado, y no pudo resistir la tentación de condenarme diciendo: "Pensé que eras una persona religiosa. ¿Todavía disfrutas con la belleza de las flores?".
     En cierto sentido él tenía razón: si disfrutas con la belleza de las flores, no podrás evitar disfrutar con la belleza de los seres humanos; no podrás evitar la belleza de las mujeres, no podrás evitar la belleza de la música y del baile. Si te interesa la belleza de las flores, ello indica que todavía te interesa la vida y que no has renunciado al amor. Si observas la belleza, ¿cómo puedes evitar el amor?
     La belleza provoca amor; el amor imparte belleza.
     "En el primer punto tienes razón, pero en el segundo estás equivocado --le dije--. ¿Quién te ha dicho que sea una persona religiosa? ¡Aún no estoy muerto! El requisito básico para ser religioso es estar muerto. Si estás vivo, significa que sólo eres un hipócrita, pero no puedes ser auténticamente religioso".
     Cuando ves un pájaro que vuela, es imposible que no te alegres de su libertad. Cuando ves el atardecer desplegando todos sus colores en el horizonte, aunque cierres los ojos, el mismo hecho de cerrarlos demuestra tu interés. Su belleza te ha desbordado.
     La vida es otra forma de decir "amor". Y el amor es simplemente estar abierto a la belleza.
     Le dije a ese supuesto santo: "Puedo renunciar a la religión, pero no puedo renunciar a la vida porque la vida misma me ha sido otorgado por la existencia; sin embargo, la religión ha sido creada por el hombre, los sacerdotes y los políticos; ha sido creada para privar al hombre de su felicidad, para privarlo de su dignidad y de su humanidad misma.
     "No soy religioso en el sentido que tú lo entiendes. Mi definición de una persona religiosa es bien distinta. Para mí se refiere a alguien absolutamente vivo, intensamente vivo, ardiente de amor, consciente de toda la belleza que lo rodea; con la capacidad de disfrutar de cada momento de vida y muerte al mismo tiempo. Sólo alguien que pueda disfrutar de la vida y de la muerte podrá prolongar su canción".

Osho, Gozar, amar, vivir. No te tomes demasiado en serio.