28 dic. 2013

Una vez que hayas aprendido cómo ser consciente en tu vida diaria, tendrás la llave secreta.

     "El hombre normalmente vive como un robot. No hace más que hacer cosas, pero no está ahí. Come, camina, habla, escucha, pero no está ahí.  Su mente merodea por todo el mundo: desde el exterior puede que estés en una mesa desayunando, pero en el interior puede que estés en la luna... o en cualquier lugar absurdo. No es que uno tenga que estar en la luna... uno puede estar prácticamente en cualquier lugar, pero hay algo seguro, que no estás en la mesa. Sólo es algo automático, sigues llenándote el estómago...
     Tenemos que desautomatizarnos, tenemos que ralentizarnos un poco más en cada acto. De modo que tienes que ser consciente. Cuando camines, no camines al viejo paso, a la antigua velocidad; camina más lento, tanto que tengas que estar alerta, de lo contrario, volverás a coger velocidad. Es automático...
     Haz todo muy silenciosamente, muy lentamente, muy pacíficamente, elegantemente, de modo que cada acto se convierta en una profunda meditación en la conciencia. Si podemos transformar nuestros actos en meditación, si la meditación se puede extender a toda nuestra vida, de la mañana a la noche... Nada más despertarte, recuerda: sal de la cama, pero de forma muy alerta.
     Al principio, te olvidarás muchas veces; recuérdatelo a ti mismo continuamente. Poco a poco, irás cogiéndole el truco. Una vez que hayas aprendido cómo ser consciente en tu vida diaria, tendrás la llave secreta. Eso es lo importante. No hay nada más valioso que la llave secreta".

Osho, Meditaciones para acabar el día
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