12 dic. 2013

Mi enfoque de la meditación es nuevo por completo, absolutamente innovador, porque depende del amor y no de la lucha o la guerra

     "Hay que entender dos cosas claramente, y la primera de ellas es que la mente es un gran milagro.
     La existencia ha sido incapaz de crear algo superior a la mente. Sus funciones son tan complejas que sorprende a los mayores científicos. Se ocupa del funcionamiento de tu cuerpo que es un sistema complejo. ¿Quién se encarga de que una parte de tu sangre vaya al cerebro? ¿Quién hace que sólo llegue al cerebro una cantidad de oxígeno? ¿Quién hace que parte de tus alimentos se conviertan en huesos, sangre o piel? ¿Quién hace que parte de tu piel se convierta en las uñas, otra parte en los ojos, y otra parte en las orejas?
     Evidentemente no lo haces tú, y no veo a nadie más alrededor. Por eso, antes que nada, debes estar agradecido a la mente. Este es el primer paso para trascenderla: tratarla como un amigo y no como un enemigo. Muchas veces me habéis oído decir que hay que trascender la mente, pero podrías malinterpretarlo. Yo tengo un gran respeto por la mente. Le debemos mucho, y no tenemos forma de agradecérselo.
     De manera que lo primero es que la meditación no va en contra de la mente sino que va más allá, y más allá no significa en contra...
     El maestro nunca dejará de ser importante por un simple hecho: ¿quién puede enseñarte a amar la mente y al mismo tiempo trascenderla? ¿A amar tu cuerpo, a respetarlo? ¿A estar agradecido a tu mente, a su maravilloso y milagroso funcionamiento? De ese modo se forjará una profunda amistad que tenderá un puente entre tu mente y tú.
     Cuando esa amistad va profundizando, tu mente dejará de molestarte mientras meditas porque tu meditación no se enfrentará a ella. De hecho, se completa a sí misma, es su florecimiento supremo. Ir más allá no es una actitud de enfrentamiento, sino una evolución amistosa...
     Mi enfoque es muy distinto a todos los que ha habido hasta el momento. Durante miles de años, las enseñanzas de las religiones han ido en contra del cuerpo y la mente...
     ... si la gente empieza a meditar, si las personas comienzan a amar su cuerpo y su mente, y gracias a ese amor trascienden pacíficamente a un estado de no mente, no formarán parte de una estúpida ideología.
     Todas las ideologías están plagadas de estupideces y es casi imposible numerar la variedad de creencias que existe...
     Me gustaría recordaros algunas de esas creencias...
     Los jainistas creen que mientras los lóbulos de tus orejas no lleguen a tus hombros, no te iluminarás...
     Todas las religiones manifiestan este tipo de cosas. Los musulmanes dicen que cuando Mahoma estuvo en Arabia -un desierto donde el sol abrasa cuando está en lo alto del cielo-, Dios solía mandarle una maravillosa nube blanca que se colocaba justo sobre la cabeza de Mahoma para darle sombra...¡era una sombrilla divina!.
     Si lo prioritario es la meditación, te librarás de todos esos prejuicios; por eso las religiones no son partidarias de la meditación, aunque hablen a veces de ella...
     Para mí, lo importante no es Dios, ni el cielo, ni el infierno, ni los ángeles; son hipótesis. El alma de una religión es la meditación misma. Pero sólo puedes alcanzarla cuando haces las cosas correctamente. Si das un paso en falso... ¡Siempre estás en el filo de la navaja!
     Empieza por amar tu cuerpo, que es tu parte más externa. Empieza por amar tu mente; si la amas, empezarás a adornarla, como lo haces con tu cuerpo. Lavas y refrescas tu cuerpo; no quieres que los otros piensen que huele mal, quieres que los demás lo amen y respeten. No sólo deberían tolerar tu presencia, sino que deberían darle una buena acogida.
     Tienes que decorar tu mente con poesía, con música, con arte, con buena literatura. El problema es que tu mente está repleta de trivialidades. No puedes quererla porque está llena  de cosas de tercera categoría. No piensas en cosas grandes. Ponla en sintonía con los grandes poetas; ponla en sintonía con Fiodor Dostoievski, León Tolstoi, Anton Chéjov, Turgeniev, Rabindranath, Khalil Gibrán, Mikhail Naimy, llénala de las mayores alturas que haya podido alcanzar la mente humana.
     Entonces no sentirás hostilidad hacia tu mente. Disfrutarás de ella, aunque haya mente dentro de tu silencio, tendrá una poesía y una música propias, y una mente tan refinada se trasciende fácilmente. Te permite dar el paso hacia nuevas alturas: la poesía se convierte en misticismo, la literatura se convierte en profundas percepciones de la existencia, la música se convierte en silencio...
     Yo amo la mente, y la he trascendido gracias al amor...
     Mi enfoque de la meditación es nuevo por completo, absolutamente innovador, porque depende del amor y no de la lucha o la guerra...
     El único camino es el amor.
     Intenta aquietar tu mente. Decórala con flores. Me entristece mucho ver que la gente no conoce El Libro de Mirdad, que nunca han estudiado las absurdas historias de Chuang Tzu, ni se han molestado en comprender las historias absolutamente irracionales del zen.
     No comprendo que se pueda vivir bien sin conocer los libros de Dostoievski... Los Hermanos Karamazov es para mí más importante que la Biblia, en él hay grandes revelaciones... Y sólo son algunos; hay miles de personas que han alcanzado un refinado florecimiento de la mente.
     Primero permite que tu mente se decore. Sólo podrás avanzar en silencio y sin lucha cuando vayas más allá de ese jardín perfumado de la mente; la mente te ayudará y no será un impedimento. Para mí no lo ha sido, de modo que puedo afirmarlo con toda seguridad: no es un impedimento. Simplemente hay que saber usarla...
     Yo declaro que el camino no es la lucha, sino el amor. Ama tu cuerpo, ama tu mente, y ese amor generará la energía y la atmósfera necesaria para trascender la mente, para crear lo que yo denomino meditación o un estado de no mente. Y llegará. Tiene que suceder. Nadie saldrá de este templo con las manos vacías".

Osho, Gozar, amar, vivir. No te tomes demasiado en serio.