11 dic. 2013

Todo el mundo tiene la capacidad intrínseca de ser feliz

Pregunta:
Osho:
Me siento afortunado de tener la ocasión de flotar en tu océano de silencio. ¿Es posible que mi deseo de tener más esté interfiriendo en mi capacidad de recibirlo?

Respuesta de Osho:     
     "Lamento decirte que tu deseo de tener más efectivamente interfiere en tu disposición para recibir la dicha que estás recibiendo ahora sin ninguna expectativa...
     La dicha que encuentras aquí no proviene del exterior; siempre ha estado contigo, pero tú nunca has estado en compañía de gente tan dichosa y tan divinamente loca. Al ver florecer a tantas personas, de repente, tú también floreces.
     La dicha es contagiosa. Por eso mi intención es crear pequeños oasis donde puedas encontrar a gente dichosa en cualquier parte del mundo. La presencia misma de esas personas dichosas transformará al resto de la gente.
     Todo el mundo tiene la capacidad intrínseca de ser feliz, pero el hecho de estar rodeado de personas desdichadas hace que no se den cuenta de que pueden ser felices. Todo el mundo sufre, y resulta extraño, insólito y chocante: cuando todo el mundo sufre, te sientes culpable de ser feliz...
     Todo el mundo puede ser feliz porque todo el mundo tiene esa posibilidad en su interior. Pero hay que tener en cuenta ciertas cosas, y lo más importante es: no pedirlo, no llamar, no buscarlo, no esperar nada... o de lo contrario te cerrarás. Mantente abierto y disponible, y entonces llegará... y llegará a raudales.

     Un conductor se saltó un semáforo en rojo y chocó con un vehículo que conducía un sacerdote. El coche dio tres vueltas de campana, el sacerdote salió despedido de él y cayó rodando por la cuneta. El conductor salió corriendo y dijo: "Lo lamento muchísimo, padre".
     "¡Por todos los santos! -exclamó el cura, aturdido-. Por poco me matas".
     "Tome -respondió el hombre-.  Tenga esta petaca de whisky. Dele un trago y se encontrará mucho mejor".
     El cura dio un par de tragos y luego continuó con su perorata: "Pero ¿qué estabas haciendo? Casi me mandas al más allá".
     "Lo siento padre  -replicó el hombre-. Dé otro par de tragos para tranquilizarse".
     El cura volvió a echar un buen trago, bebiéndose casi todo el contenido de la petaca, y luego se la ofreció al hombre: "¿No quieres tú un trago?".
     "No gracias, padre  -respondió el hombre-. ¡Yo me quedaré aquí sentado esperando a que venga la policía!".

     Hay que estar un poco alerta, ¡eso es todo!  Para que llegue la dicha sólo hay que aprender una lección: la de ser más consciente. Sin embargo, es natural que quieras más cuando lo conoces... puedo comprenderlo. Pero tienes que estar alerta de no querer más. Al contrario, agradece lo que has recibido y de ese modo recibirás más, de eso no hay duda. Puedo afirmarlo por mi propia experiencia y no porque esté escrito en los libros sagrados, lo haya dicho la religión o un santo.
     ¡No esperes nada!  Y agradece todo lo que recibas. En lugar de esperar más, di: "¡Esto es demasiado!". No me lo merezco, no he hecho nada para merecerlo".  Inclínate ante la existencia en profundo agradecimiento y sentirás desde todas partes una lluvia de flores de felicidad y de bendiciones.
     Cuando hayas aprendido esta sencilla regla, dejarás de estar a la expectativa y cada vez recibirás más. Sólo tienes que estar predispuesto, mantener abiertas las puertas y las ventanas de tu corazón".

Osho, Gozar, amar, vivir. No te tomes demasiado en serio.