6 may. 2014

Ser padre es un gran arte; muy poca gente es capaz de ser padre.

Pregunta:
Mis padres están muy disgustados conmigo, siempre están preocupados. ¿Qué les debo a mis padres?

Respuesta de Osho:
"El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres ¡nunca dejan la paternidad! El hombre no ha aprendido todavía que la paternidad no es algo a lo que tengas que aferrarte para siempre. Cuando el hijo se hace una persona adulta, la paternidad termina. El niño lo necesitaba, estaba desam­parado. Necesitaba una madre, un padre, su protección; pero cuan­do un hijo puede mantenerse por sí mismo, los padres tienen que aprender cómo retirarse de la vida del hijo. Los padres permanecen constantemente ansiosos hacia ellos mismos y hacia los hijos por­que nunca se retiran de la vida de los hijos. Destruyen, crean cul­pa; no ayudan más allá de cierto límite.
Ser padre es un gran arte; muy poca gente es capaz de ser padre.
No te preocupes en absoluto, todos los padres ¡están contraria­dos con sus hijos! Y digo todos sin ninguna excepción. Incluso los padres de Gautama Buda estaban muy contrariados con él, y ob­viamente los padres de Jesucristo estaban muy contrariados con él. Habían vivido un cierto tipo de vida ‑eran judíos ortodoxos‑ y este hijo, este Jesús, estaba en contra de muchas ideas tradicionales, convenciones. El padre de Jesús, José, debía esperar que ahora que su hijo se estaba haciendo mayor, le ayudaría en la carpintería, en su trabajo, en la tienda, y, ¡el estúpido del hijo empezó a hablar del reino de Dios! ¿Crees que fue muy feliz en su vejez?
El padre de Gautama Buda era muy viejo y sólo tuvo un hijo, que además había nacido cuando ya era muy viejo. Toda su vida ha­bía estado esperando, rezando, adorando y efectuando todo tipo de rituales religiosos para poder tener un hijo, porque: ¿quién se iba a ocupar de su gran reino? Y entonces un buen día el hijo desapa­reció del palacio. ¿Crees que se puso muy contento? Estaba tan en­fadado, tan violentamente enfadado que habría matado a Gautama Buda ¡si lo hubiera encontrado! ...
Tus padres estarán defraudados contigo porque han debido de intentar satisfacer alguna expectativa a través de ti. Pero no te sien­tas culpable; si no, destruirán tu alegría, tu silencio, tu crecimien­to. No te alteres, no te preocupes. No te sientas culpable. Tu vida es tuya y la tienes que vivir siguiendo tu propia luz.
Y cuando hayas llegado a la fuente de la alegría, a tu dicha in­terna, vuelve a ellos y comparte. Estarán enfadados. Espera, porque la rabia no es algo permanente; viene como una nube y se va. ¡Es­pera! Ve allí, estate con ellos, pero sólo cuando estés seguro de que puedes permanecer frío, sólo cuando sepas que nada va a desenca­denar una reacción en ti, sólo cuando sepas que serás capaz de res­ponder con amor incluso cuando estén enfadados. Y esa será la única manera de ayudarles.
Tú dices: "Siempre están preocupados".
¡Ese es su problema! Y no te creas que si hubieras seguido sus ideas no se habrían preocupado. De todas formas se habrían preo­cupado; ese es su condicionamiento. Sus padres se han debido de preocupar y los padres de sus padres se han debido de preocupar; esa es su herencia...
Pero si te preocupas pierdes una oportunidad, y ellos te habrán arrastrado nuevamente al mismo fango. Se sentirán bien, se ale­grarán de que hayas regresado al antiguo estilo de vida tradicional, pero esto no va a ayudarte ni a ti ni a ellos.
Si permaneces independiente, si alcanzas la fragancia de la li­bertad, si te vuelves más meditativo ‑y para eso estás aquí: para volverte más meditativo, para ser más silencioso, más amoroso, más dichoso‑ entonces un día podrás compartir tu éxtasis. Para compartir, primero tienes que tener; solamente puedes compartir aquello que ya tienes.
Ahora mismo también puedes preocuparte, pero dos personas que se preocupan simplemente multiplican las preocupaciones; no se ayudan el uno al otro.
Debe de haber sido su condicionamiento. Es el condiciona­miento de todos en este mundo...
 No te preocupes de su seriedad, de su preocupación por ti. In­conscientemente están tratando de hacerte sentir culpable. No de­jes que triunfen, porque si lo consiguen te destruirán, y de esta manera también destruirán la oportunidad que ellos habrían tenido a través de ti.
Tú dices: "¿Qué les debo a mis padres?"
Les debe esto: ser tú mismo. Les debes esto: ser dichoso, ser ex­tático, volverte tú mismo una celebración, aprender a reír y a dis­frutar. Ellos te han ayudado físicamente, tú tienes que ayudarles espiritualmente. Ese será el único modo de devolvérselo".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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