11 may. 2014

Si van a tener hijos, la enseñanza más necesaria será cómo ser una madre y cómo ser un padre.

Pregunta:
Estoy enfadado con mis padres por primera vez. El conflicto entre mi rabia y mi amor es tan grande que duele. ¿Puedes ayudarme?

Respuesta de Osho:
   "Todos los niños se enfadarían si entendieran lo que los pobres padres les han estado haciendo, sin saberlo, inconscientemen­te. Todos sus esfuerzos son por el bien del niño. Sus intenciones son buenas, pero es nula su conciencia. Y las buenas intenciones son peligrosas en las manos de gente inconsciente; no pueden conse­guir el resultado pretendido. Podrían provocar justo lo opuesto.
Cada padre está tratando de traer un hermoso niño al mundo, pero si miras al mundo parece que es un orfelinato. No ha habido ningún padre. De hecho, si hubiera sido un orfelinato habría sido mucho mejor, porque por lo menos hubieras sido tú mismo; nin­gún padre hubiera interferido contigo.
Por eso la rabia es natural pero inútil. Estar enfadado no ayuda a tus padres, y a ti te hace daño. Se cuenta de Gautama el Buda que dijo una frase muy extraña: "En tu rabia te castigas a ti mismo por las faltas de otro"...
Tus padres hicieron algo hace veinte o treinta años, y tú estás enfadado ahora. Tu enfado no le va a ayudar a nadie; sencillamen­te, va a crear más heridas en ti. Estoy tratando de explicarte todo el mecanismo de cómo los niños son educados, tú debes volverte más comprensivo para entender que todo lo que ha sucedido tenía que suceder. Tus padres fueron condicionados por sus padres. Para empezar, no puedes enterarte de quién fue responsable. Se ha ido pasando de generación en generación.
Tus padres han hecho exactamente lo que les han hecho a ellos. Han sido víctimas. Sentirás compasión hacía ellos y te sentirás fe­liz porque no vas a repetir lo mismo en tu vida. Si decides tener hi­jos, te sentirás feliz porque vas a romper el círculo vicioso, vas a ser el final de éste. Tú no se lo harás a tus hijos ni a los hijos de nin­guna otra persona.
Deberías sentirte afortunado de tener contigo un maestro que te explica lo que ha estado sucediendo entre padres e hijos: la com­pleja crianza, las buenas intenciones, los malos resultados, donde todo el mundo está tratando de hacer lo mejor y el mundo es cada vez peor.
Tus padres no han sido tan afortunados de tener un maestro, y sin embargo tú estás enfadado con ellos. Deberías de sentirte ama­ble, compasivo, amoroso. Todo lo que hicieron era inconsciente. No lo podrían haber hecho de otra manera. Han intentado contigo todo lo que sabían. Eran desdichados y han creado otro ser huma­no desdichado en el mundo.
No tenían ninguna claridad acerca de por qué eran desdichados. Tú tienes claridad para entender por qué uno se siente desdichado. Y una vez que entiendes cómo se crea el sufrimiento, puedes evi­tar causárselo a alguien más.
Pero siente por tus padres. Han trabajado duro; hicieron todo lo que pudieron, sin tener ninguna idea de cómo funcionaba la psicología. En vez de que les enseñaran a ser madre o a ser padre, se les enseñó a ser cristianos, o marxistas, a ser un sastre, a hacerse fontanero, a hacerse filósofo; todas esas cosas son buenas y nece­sarias, pero falta lo más básico, Si van a tener hijos, la enseñanza más necesaria será cómo ser una madre y cómo ser un padre.
Se ha dado por hecho que por dar a luz ya sabes cómo hacer de madre y cómo hacer de padre. Sí, en lo que respecta a dar a luz a un niño.... es un acto biológico, no te tienen que educar psicoló­gicamente para ello. Los animales lo hacen perfectamente bien, los pájaros lo hacen perfectamente bien, los árboles lo hacen perfecta­mente bien. Pero dar nacimiento a un niño biológicamente es una cosa, y ser el padre o la madre es otra totalmente diferente. Se ne­cesita una gran educación porque estás creando un ser humano...
Eres afortunado por poder entender la situación en la que se encontraban tus padres. A ti no te han hecho nada específicamen­te; le hubieran hecho lo mismo a cualquier niño que hubiesen te­nido. Estaban programados para eso. Eran impotentes. Y estar en­fadado con gente impotente sencillamente no está bien. Es injusto, no hay derecho y además es perjudicial para ti.
Les puedes ayudar convirtiéndote de verdad en el individuo del que estoy hablando: más consciente, más alerta, más amoroso. Sólo puede cambiarles el verte. Verte radicalmente cambiado sólo puede hacerles pensar dos veces que quizá estén equivocados. No hay otra posibilidad. No puedes convencerles intelectualmente. In­telectualmente pueden discutir, y una discusión nunca cambia a nadie. Lo único que cambia a la gente es el carisma, el magnetis­mo, la magia de tu individualidad. Entonces, todo lo que toques se convierte en oro.
Por eso, en vez de gastar tu tiempo y tu energía en estar enfa­dado y luchar en contra del pasado que ya no existe, pon toda tu energía en convertirte en la magia de tu individualidad. Por eso, cuando tus padres te ven no pueden permanecer impasibles ante las nuevas cualidades que has desarrollado, cualidades que son au­tomáticamente impresionantes: tu frescura, tu entendimiento, tu cariño incondicional, tu bondad incluso en una situación donde la rabia habría sido más apropiada.
Sólo estas cosas pueden ser verdaderos argumentos. No necesi­tas decir ni una sola palabra. Tus ojos, tu cara, tus acciones, tu comportamiento, tu respuesta, harán que cambien. Comenzarán a preguntarte sobre lo que te ha sucedido, sobre cómo te ha sucedi­do, porque todo el mundo desea estas cualidades. Estas son las ri­quezas reales. Nadie es tan rico que pueda permitirse no tener las cosas que te estoy contando. Por eso pon tu energía en transfor­marte a ti mismo. Eso te ayudará, eso ayudará a tus padres. Quizá pueda crear una reacción en cadena. Puede que tus padres tengan otros hijos, podrían tener amigos, y esto seguirá y seguirá.
Es como si estuvieras sentado a la orilla de un lago silencioso y tirases una piedrita al lago. La piedra es tan pequeña que al princi­pio crea un pequeño círculo, pero círculo tras círculo.... y siguen extendiéndose a los extremos más alejados, tantos como entran en el lago. Y sólo era una piedrita.
Estamos viviendo en una especie de nueva esfera, un nuevo lago psicológico, en el que hagas lo que hagas creas un cierto tipo de vi­braciones a tu alrededor. Afecta a la gente, alcanza fuentes desco­nocidas.
Simplemente, crea una pequeña onda de individualidad correc­ta y alcanzará a mucha gente, y con seguridad a los que están rela­cionados contigo más directamente. Ellos lo verán primero y lo en­tenderán con gran asombro. Así que siéntete dichoso. Tienes una oportunidad de transformarte totalmente. Y ayuda a tus padres, porque ellos no tuvieron una oportunidad así; siente lástima por ellos".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
http://osho-maestro.blogspot.com/