17 ene. 2015

Nunca te olvides de que eres un observador.

          "Hagas lo que hagas, caminar, sentarte o comer, y aunque no estés haciendo nada, simplemente respirar, descansar, tumbarte en el césped, nunca te olvides de que eres un observador.
          Lo olvidarás una y otra vez. Te quedarás aferrado a un pensamiento, a una sensación, a una emoción, a un sentimiento, cualquier cosa te distraerá del ente observador. Recuérdalo y vuelve rápidamente a tu centro de observación. Conviértelo en un proceso interno permanente... y te sorprenderá el cambio de cualidad que se opera en tu vida. Puedo mover mi mano sin estar atento y también puedo hacerlo observando internamente todo el movimiento. Son dos movimientos muy distintos. El primero es un movimiento robótico, mecánico. El segundo es un movimiento consciente. Cuando eres consciente, puedes sentir tu mano desde dentro; cuando no lo eres, la percibes externamente.
          Sólo conoces tu rostro reflejado en un espejo, visto desde fuera, porque no eres un observador. Si empiezas a observar, podrás ver tu rostro desde dentro, y observarse desde dentro es una experiencia única. Luego, poco a poco, empezarán a ocurrir cosas extrañas. Desaparecen los pensamientos, desaparecen los sentimientos y las emociones, y te rodea el silencio. Eres como una isla en medio de un océano de silencio..., un simple observador, como si una llama de luz en tu centro iluminara todo tu ser".

Osho, Vivir peligrosamente en tiempos extraordinarios
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