22 sept. 2009

Acabarás muerto si le das excesiva importancia a lo que dicen los demás

"Un viejo y un joven viajaban con un burro. Mientras se acercaban a una aldea los dos iban caminando junto al animal. En un momento dado, los niños de una escuela empezaron a reírse al verles pasar y empezaron a decirles:

- ¡Mirad esos tontos! Tienen un buen burro y, sin embargo, van caminando. ¡Al menos el viejo podría ir montado en él!

Al oírlos, los hombres se dijeron:

- ¿Cómo podemos arreglarlo! Esa gente se está riendo y ya nos acercamos al pueblo. Es mejor que sigamos sus consejos.

Así que el viejo se montó en el burro y el joven empezó a caminar tras ellos.

Entonces se encontraron con un grupo de gente que se puso a mirarlos diciéndoles:

- ¡Mirad! El viejo montado en el burro y el pobre muchacho caminando. ¡Qué tontos! El viejo debería andar y dejar que el chico montara en el burro.

De modo que cambiaron sus puestos: el viejo empezó a caminar y el joven montó en el burro.

Entonces se les acercó otro grupo de gente y les dijo:

- ¡Mirad! ¡Qué muchacho más engreído! Quizá el viejo sea su padre o su maestro, y tiene que ir caminando mientras que él, el joven, va montado en el burro. Esto contradice todas las normas.

¿Qué hacer ahora? Al unísono decidieron probar la única posibilidad que les quedaba: montarse los dos en el burro. De modo que montaron en él.

Entonces otro grupo se les acercó y les dijo:

- ¡Mirad! ¡Qué gente tan malvada! ¡El pobre burro está ya medio muerto! ¡Mejor sería que lo cargaran sobre sus hombros!

De nuevo se pusieron a discutir qué hacer... Casi habían llegado al pueblo, de modo que decidieron comportarse como la gente del lugar para que no les creyeran tontos.

Buscaron un bambú, lo cortaron, lo colocaron entre sus hombros y colgaron de él al burro llevándolo a cuestas....

Estaban cruzando el puente cuando una multitud se congregó a su alrededor mientras les gritaba:

- ¡Mirad a estos tontos! No hemos visto nunca unos idiotas semejantes. En vez de montar en el burro lo llevan a cuestas. ¿Es que os habéis vuelto locos?.

Entre tanto, el burro fue poniéndose tan y tan nervioso que dio un salto y cayó desde el puente al río, matándose en el acto...

Esta no es una historia corriente: el viejo era un Maestro sufí, un iluminado, y el joven su discípulo. El Maestro trataba de dar una lección al discípulo... Entonces el viejo le dijo:

- Mira, al igual que el burro, acabarás muerto si le das excesiva importancia a lo que dicen los demás. No te preocupes por lo que los demás digan. Hay millones de personas y todas tienen sus propias ideas y cada una te dirá una cosa diferente. Si atiendes a las opiniones de los demás, estás acabado".

Osho, Tantra: la suprema comprensión
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