10 sept. 2009

Vive sin explicaciones y vivirás una vida religiosa

"La vida es inexplicable. Todas las explicaciones se quedan cortas. Todas las explicaciones son estúpidas, tontas. La gen­te real que entiende el misterio de la vida no te da ninguna ex­plicación sobre ella. Te ayudan a experimentar el misterio pero no lo desmitifican...

Albert Einstein dijo antes de morir: "Para mí el mundo es ahora todavía más desconocido que cuando empecé mi traba­jo. Comencé con la idea de encontrar algunas explicaciones, de poder entender las cosas un poco mejor, de ayudar a crear algunos razonamientos. Pero todas las explicaciones que se dieron en mi juventud ya no valen. Estoy sencillamente per­plejo. Me muero no como un físico sino como un místico. Y la próxima vez, si regreso, me gustaría ser fontanero en lugar de físico".

Una gran declaración... porque el fontanero sabe más del misterio, lo vive, lo disfruta. Por "fontanero", él quiere decir: "Me gustaría ser una persona normal, una persona muy nor­mal, un granjero. un jardinero, un fontanero. No me preocu­paría en desmitificar la existencia. En su lugar, la viviría, la experimentaría. En su lugar cantaría o bailaría".

La vida es extraña, y esa es la contribución básica de la reli­gión al mundo. La religión te ayuda a entrar en el misterio sin desmitificarlo. Ahí es donde se equivoca la teología. La teolo­gía no es religión. La teología hace el mismo esfuerzo que la ciencia: tratar de hallar explicaciones. Los maestros zen tienen razón cuando se ríen de tus preguntas, y los sufíes tienen razón cuando las responden de modo absurdo. La respuesta no tiene nada que ver con la pregunta. Si te estás quedando perplejo, es un gran paso. Si te olvidas de tu conocimiento, si desaprendes tus explicaciones, es realmente un gran paso hacia Dios. Vive sin explicaciones y vivirás una vida religiosa".

Osho, La sabiduría de las arenas. Charlas sobre sufismo
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