12 sept. 2009

Artista de la vida

"Sabio es el que ha vivido todos los pecados de la vida sin negar nada, sin calificar nada como pecado. Es el que acepta todo lo que acontece, el que deja que todo suceda, el que se deja llevar por las olas, el que es arrastrado por ellas, el que se ha perdido, el que ha descendido hasta el infierno mismo.

En alguna parte Nietzsche dice: "Si un árbol quiere llegar al cielo, sus raíces han de profundizar hasta el infierno mismo". Y tiene razón. Si quieres florecer realmente en el cielo, tus raíces han de alcanzar el infierno más profundo de la Tierra.

Cuando un pecador se convierte en sabio, su sabiduría es hermosa. Cuando un sabio simplemente es sabio sin haber sido un pecador, es sencillamente un simplón. Ha desperdiciado su vida. Y no puede surgir ninguna virtud a menos que te hayas descarriado, a menos que te hayas perdido...

... si permaneces siempre en el camino correcto, la Existencia no se alegrará. Serás un simplón. La vida no te habrá enriquecido. Serás insípido. Quizá seas capaz de nutrir, pero carecerás de sabor. Serás muy simple, bueno, pero tu bondad no será complejamente armoniosa. Serás una sola nota, no una melodía de millones de notas. Serás una línea recta, sin curvas ni ángulos. Esas curvas y esos ángulos te aportan belleza haciendo tu vida más misteriosa y dándole profundidad. En tu santidad serás poco profundo, superficial.

Por eso el tantra afirma que todo es hermoso. Incluso el pecado es hermoso porque el pecado le proporciona profundidad a tu santidad. Descarriarte es hermoso porque cuando regresas lo haces habiéndote enriquecido. Este mundo es necesario para que puedas perderte en él olvidándote por completo de ti mismo... y luego regresar...

... Tienes que ser lanzado al rincón más apartado del mundo y luego has de regresar. Y ese regreso es importante; supone la cristalización de tu ser...

Para aceptar todo lo que esta vida te ofrece hace falta el mayor coraje. Y hacia esto es hacia lo que estoy intentando dirigirte: hacia la aceptación de todo lo que la vida te da. Y has de aceptarlo con profunda humildad, como un regalo...

A través de la experiencia lo trasciendes todo. Recorriendo los oscuros valles de la vida, tus ojos van acostumbrándose y empiezas a ver la luz incluso en la oscuridad... Cuando estando en lo más bajo puedas ver lo más alto, cuando incluso en el infierno puedas crear un cielo, entonces te habrás convertido en un artista de la vida".

Osho, Tantra: la suprema comprensión
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