21 sept. 2009

La libertad implica una responsabilidad tremenda; estás solo y por tu cuenta

"Siempre me ha encantado una antigua historia: un hombre, un gran hombre que luchaba por la libertad, viajaba por las montañas. Fue a pasar la noche en un caravasar. Se quedó asombrado de que en el caravasar había un loro muy hermoso que repetía continuamente: "¡Libertad! ¡Libertad!"...

El hombre pensó: "He visto muchos loros, y he pensado que debían de querer liberarse de esas jaulas... pero nunca he visto un loro como este, que se pasa el día, desde la mañana hasta que se duerme al atardecer, pidiendo a gritos la libertad". Tuvo una idea. Se levantó en mitad de la noche y abrió la puerta de la jaula. El dueño estaba profundamente dormido, y el hombre le susurró al loro: "Sal ahora".

Pero se quedó muy sorprendido al ver que el loro se aferraba a los barrotes de la jaula. Le dijo una y otra vez: "¿Te has olvidado de la libertad? ¡Sal! La puerta está abierta y tu dueño está durmiendo profundamente; nadie se enterará. Vuela por el cielo; todo el cielo es tuyo".

Pero el loro se aferraba tan concienzudamente, con tanta fuerza que el hombre le dijo: "¿Qué pasa? ¿Estás loco?". Intentó sacar al loro con sus propias manos, pero el loro empezó a picotearle, y al mismo tiempo gritaba: "¡Libertad! ¡Libertad!"... Pero el hombre también era testarudo, era alguien que luchaba por la libertad. Sacó al loro por la fuerza, y lo lanzó al cielo; y se sintió muy satisfecho a pesar de que tenía la mano herida...

Por la mañana, cuando el hombre se estaba despertando, oyó gritar al loro: "¡Libertad! ¡Libertad!". Pensó que el loro estaría en un árbol o en una roca. Pero cuando salió, el loro estaba en la jaula. La puerta estaba abierta.

Me ha encantado esta historia, porque es muy verdadera. Puede que quieras ser libre, pero la jaula tiene ciertas certidumbres, seguridades. En la jaula, el loro no tiene que preocuparse de la comida, no tiene que preocuparse de sus enemigos, no tiene que preocuparse de nada en absoluto. Es cómoda, es dorada. Ningún otro loro tiene una jaula tan valiosa.

Tu poder, tus riquezas, tu prestigio... todo eso son tus jaulas. Tu alma quiere ser libre, pero la libertad es peligrosa. La libertad no tiene seguro. La libertad no tiene ninguna certidumbre, ninguna seguridad.

La libertad significa ir andando por el filo de una cuchilla: en peligro en todo momento, abriéndote paso. Cada momento es un desafío de lo desconocido. A veces hace demasiado calor y a veces hace demasiado frío... y no hay nadie que se ocupe de ti. En la jaula, el dueño era el responsable. Cuando hacía frío, él cubría la jaula con una manta; él ponía un ventilador cerca cuando hacía demasiado calor.

La libertad implica una responsabilidad tremenda; estás solo y por tu cuenta".

Osho, Libertad. La valentía de ser tú mismo
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