21 oct. 2010

Es necesario caerse unas cuantas veces a fin de superar el temor a caerse

"Para un buscador no existe la seguridad; la inseguridad es una bendición para el buscador. Cuanto mayor sea la inseguridad, mayor será la oportunidad de que se expanda su alma, y se vuelva intrépida y sin temores...

A usted se le da apoyo para que pueda mantenerse sin apoyo. Se le da con la intención de que pronto no lo necesite más. ¿Se ha dado cuenta que cuando un padre está ayudando a su hijo a andar, el padre le toma de la mano en lugar de sujetar el cuerpo del niño? En unos cuantos días, el niño aprende a caminar y entonces el padre le suelta la mano. Pero, al principio, el niño se agarra a la mano del padre buscando confianza. De modo que si el niño se coge de la mano del padre, sepa entonces que el niño todavía no sabe andar y puede ser peligroso dejarlo solo. El padre desea librarse pronto de tenerle que dar la mano; por esa razón enseña a su hijo a caminar. Si el padre deja que su hijo siga cogiéndose de su mano por el mero placer que pueda sentir con ello, se estará comportando como enemigo de su hijo.

Muchos padres, muchos gurús, hacen esto, pero es un error. El propósito por el cual se le dio la ayuda queda perdido. En lugar de una persona fuerte y saludable que sabe caminar con su propio pie, ha producido un inválido que dependerá de las muletas el resto de su vida. Por otra parte, esto es un motivo de satisfacción para el padre o el gurú: que no pueda valerse por sus propios medios sin su ayuda. De esta forma sus egos quedan satisfechos.

Pero semejante gurú no es un gurú. De manera que la obligación del gurú es darle la mano al meditador para despedirse de él y pedirle con firmeza que camine sobre sus propios pies. Y no le hará daño si se cae un par de veces: se podrá levantar nuevamente. Después de todo, uno se tiene que caer para poderse levantar, y es necesario caerse unas cuantas veces a fin de superar el temor a caerse".

Osho, En busca de la trascendencia