31 oct. 2010

Esta es mi definición de la madurez y la inmadurez

"La inseguridad es la naturaleza misma de la vida. Es un mundo inseguro para un Buda; para Jesús también es inseguro. Pero ellos no están ansiosos porque han aceptado ese hecho. Se han vuelto lo suficientemente maduros para aceptar la realidad.

Esta es mi definición de la madurez y la inmadurez. Una persona a la que llamo inmadura es alguien que sigue luchando contra la realidad a favor de ficciones y sueños. Este hombre es inmaduro. Madurez significa asumir la realidad, desechar los sueños, y aceptar la realidad tal como es...

Una persona madura sume la realidad, la acepta tal como es. No exige. No es exigente. No dice: "Debería ser así". Observa el hecho y dice: "Sí, es así". Este asumir la realidad hará que sea imposible que te sientas desdichado, porque la desdicha llega cuando exiges. En realidad, la desdicha no es otra cosa que una indicación de que estás yendo contra la realidad. Y no puedes cambiar la realidad; tendrás que ser cambiado por la realidad. Tendrás que aceptar, tendrás que ceder.

Este es el significado de la entrega: tendrás que ceder. La realidad no puede ceder, la realidad es como es. A no ser que cedas, sufrirás. La desdicha la creas tú porque sigues luchando. Es como si la corriente de un río está fluyendo hacia el mar y tú estás intentando nadar contracorriente...

He oído una anécdota... Se les hizo una pregunta a un musulmán, un cristiano y un judío. La pregunta era la misma. Alguien les preguntó a los tres: "¿Qué harías si un maremoto hiciera que el océano cubriese la tierra y te ahogaras en él?".

El cristiano dijo: "Haré el signo de la cruz sobre mi pecho, y rezaré a Dios para que me permita entrar en el cielo, para que abra las puertas".

El mulsulmán dijo: "Diré el nombre de Alá y pensaré que esto es kismet, que esto es el destino...y me ahogaré".

El judío dijo: "Daré las gracias a Dios y aceptaré su voluntad, y aprenderé a vivir bajo el agua".

Esto es lo que hay que hacer. Hay que aceptar la voluntad de la existencia, la voluntad del universo, y aprender a vivir en ella. Éste es todo el arte. Una persona madura acepta todo lo que hay aquí, no exige, no habla de ningún cielo...

Acepta la realidad como es y aprende a vivir en ella con un corazón que cede, con un ego entregado".

Osho, El Libro de los Secretos