25 jul. 2016

Cuando una persona confía, cuando una persona es religiosa, incluso estando ante las puertas de la muerte puede sentirse emocionada.

"Entre dirección y destino existe una diferencia sutil, y es la misma que hay entre la mente y el corazón, entre la lógica y el amor, o, lo que resulta más apropiado, entre la prosa y la poesía...

La dirección es algo vivo, pertenece a este mismo momento. No sabe nada del futuro ni del pasado, sino que palpita, late, aquí y ahora. Y de este momento palpitante se crea el momento siguiente...

La mente fija el destino; la dirección se obtiene viviendo...

No voy a darte un destino; sólo puedo ofrecerte una dirección que despierte tu mente, palpitante de vida y repleta de lo desconocido, siempre sorprendente e impredecible. No voy a darte un mapa, sólo puedo despertar en ti el deseo de descubrir. No necesitas mapas para eso; necesitas sentir pasión y deseo por descubrir. Y,  después,  te dejaré solo. Deberás seguir tu camino solo. Dirígete hacia la inmensidad, hacia el infinito y aprende a confiar poco a poco en ello. Ponte en manos de la vida, porque la vida es Dios... Y si Dios decide traerte la muerte, tampoco debes temerla...

Cuando una persona confía, cuando una persona es religiosa, incluso estando ante las puertas de la muerte puede sentirse emocionada..., y soltar un rugido de león. Y al morir,  en el mismo instante de la muerte  --porque sabe que nada muere--, puede decir: "¡Es esto!"  Porque es esto en cada momento. Puede ser la vida o puede ser la muerte. Puede ser el éxito o puede ser el fracaso. Puede ser la felicidad o puede ser la desdicha. Siempre y en todo momento..., es esto.

Para mí,  esa es la verdadera oración. Entonces tendrás una dirección. No debes preocuparte ni intentar determinar nada; sólo tienes que avanzar con confianza".

OSHO, Confianza. Vivir espontáneamente y abiertos a la vida.
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