15 jul. 2016

Estoy a favor de la meditación y en contra de rezar.

          "Estoy en contra de rezar porque es básicamente un negocio. Equivale a sobornar a Dios. Es con la esperanza de halagar su ego: "Eres grande, eres compasivo, puedes hacer lo que quieras". Y dices todo esto porque quieres algo. Ese es el motivo de fondo; si no,  no rezarías sin una causa.
          Estoy en contra de rezar y a favor de la meditación. 
          Son las dos únicas dimensiones: la oración es la falsa y la meditación la correcta.
          Al rezar, primero tratas de imaginar que ahí está Dios y entonces lanzas tu plegaria. En la meditación no tienes que proyectar ningún Dios, no tienes que creer en ningún Dios, no tienes que proferir una sola palabra de oración. Por el contrario, giras a tu interior. Con una plegaria vas al exterior: a un Dios que está allá y al rezar tiendes un puente entre tú y Dios.
          En la meditación no hay ahí ningún Dios. Es introspección. ¿Quién soy? ¿Qué es la energía vital? ¿Qué es esta conciencia dentro de mí?  Si pudiera conocer esta conciencia, esta vida en mí, conocería la vida universal de la que soy una parte.
          Prueba el mar en cualquier parte y es salado. Pruébate a ti mismo (dentro de ti es el lugar más cercano); prueba tu conciencia en silencio y en paz.
          Las oraciones están hechas de palabras. Hablas, salmodias, repites un mantra o algo así. No, en la meditación hay que descartar las palabras. Tienes que aprender a estar sin palabras, incluso en momentos breves.
          En esos breves momentos descienden sobre ti tantas bendiciones. Por esas pequeñas grietas el universo entero se vierte sobre ti.
          Estoy a favor de la meditación y en contra de rezar.
          El que medita llega a conocer el corazón de la existencia, porque siente la realidad palpitante en su interior. Entonces tiene un sentimiento de gratitud que no tiene motivo, una gratitud para nadie en concreto, simple gratitud por todo lo que es. Para mí,  si quieres,  es algo como una oración...pero es un sentimiento de amor auténtico y sin ningún motivo. Es sólo dar las gracias sin dirigirte a nadie en particular, un agradecimiento dirigido al todo".

OSHO, Creencia, duda y fanatismo. ¿Es esencial tener algo en que creer?
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