4 jul. 2016

En tu centro más profundo siempre eres un observador.

          "Un observador es como un espejo. No dice nada, simplemente lo refleja.
          Un observador no sabe idiomas, no tiene conceptos. Es estar alerta, es ver.
          Imagínate a un niño recién nacido. Él también ve que hay luz en la habitación y colores en las paredes. Él también ve al médico, a las enfermeras y a su padre, pero no puede decir: "Esto es la luz, esto es un bonito color; esto es rojo, esto es verde, este es el médico, esta es la enfermera, este es mi padre". Sin  embargo puede verlo todo. Sólo es un observador. Pero no pone nombre a las cosas, no puede verbalizarlo... 
          Pero tiene los ojos abiertos y la mirada más limpia que tendrá en toda su vida, la mayor claridad. Sus ojos son espejos que reflejan todo lo que hay alrededor. No hay palabras, ni explicaciones, ni lenguaje, ni mente. 
          Es el mismo caso del observador. Vuelves a ser como un recién nacido. En tu centro más profundo siempre eres un observador".

OSHO, Una nueva arca de Noé