11 nov. 2010

Cada muerte es básicamente tu muerte

"Medita, porque este momento será significativo para ti. Siempre que alguien muere, alguien con quien te has relacionado profundamente, alguien con quien has sido muy íntimo, alguien con quien has estado feliz e infeliz, triste y enojado, alguien con quien has conocido todas las estaciones de la vida además alguien que de alguna manera se ha convertido en una parte de ti y tú te has convertido en una parte de él o de ella, cuando alguien así muere, no es sólo una muerte que ocurre afuera, es una muerte que ocurre adentro también. [Ella] llevaba una parte de tu ser, así que cuando ella muere, esa parte de tu ser también muere. Ella satisfacía algo en ti. Ella desaparece y quedan las heridas...

Adéntrate pues en estas heridas, entra en este vacío, entra en esta ausencia, y observa; esto es lo primero.

Lo segundo: recuerda que la vida es realmente efímera, está deslizándose… tan momentánea. Vivimos en un mundo mágico. Seguimos haciéndonos ilusiones. Una y otra vez el engaño cae. Una y otra vez la realidad hace erupción. Una y otra vez alguien muere y se te recuerda que la vida no es confiable, que uno no debería depender demasiado de la vida. En un momento está ahí, en otro momento se ha ido. Es una burbuja de jabón —apenas un pequeño pinchazo y se ha ido. De hecho cuanto más entiendes la vida, más te maravillas de cómo es que existe. Entonces la muerte no es el problema; la vida se convierte en el problema. La muerte parece natural.

Es un milagro que exista la vida, una cosa tan temporal, una cosa tan momentánea. Y no sólo existe, la gente confía en ella. La gente depende de ella, la gente cuenta con ella. Pone todo su ser a sus pies, y es sólo una ilusión, un sueño. En cualquier momento se va y uno se queda llorando. Con ella se va todo el esfuerzo, todo el sacrificio que habías hecho por ella. De repente todo desaparece. Así que obsérvala, esta vida momentánea, ilusoria como un sueño.

Y la muerte le está llegando a todos. Todos estamos parados en la fila, y la fila está continuamente acercándose a la muerte. Ella desaparece; la fila es un poco más pequeña. Ella ha hecho espacio para una persona más. Cada persona que muere te acerca más a tu propia muerte, así que cada muerte es básicamente tu muerte. En cada muerte uno está muriendo y acercándose a la parada total. Antes de que esto suceda, uno tiene que hacerse tan consciente como le sea posible.

Si confiamos demasiado en la vida, tendemos a volvernos inconscientes. Si empezamos a dudar de la vida —esta supuesta vida que siempre termina en muerte— entonces nos volvemos más conscientes. Y en esa consciencia una nueva clase de vida comienza, sus puertas se abren, la vida que es inmortal, la vida que es eterna, la vida que va más allá del tiempo".

Osho, The Passion for the Impossible (www.osho.com)