23 mar. 2013

Cuando un hombre medita, empieza a florecer

     "Cuando un hombre medita, empieza a florecer. Si es pintor, se convertirá en un gran pintor. Si es poeta, de repente, de su alma empezará a surgir una poesía formidable. Si es cantante, por primera vez cantará una canción cercana al deseo de su corazón. No, no es necesario hacer ningún esfuerzo. Cuando estás en silencio, arraigado en tu ser, centrado, tus talentos empiezan a funcionar de manera automática. Tú empiezas a funcionar como la existencia siempre ha querido que funcionaras. Empiezas a funcionar de la forma para la que has nacido, empiezas a funcionar de la forma que el destino quiere que funciones. Te vuelves espontáneo. Comienzas a hacer tus cosas; y ahora no te preocupa si es valorado o no, si te hace más respetable o no. Te hace feliz y eso es suficiente. Te hace enormemente dichoso y eso es más que suficiente.
     La meditación libera tus energías; entonces no hay ninguna otra necesidad. Y un hombre que ha llegado a la iluminación, a lo último, ¿qué más puede haber?, funciona como un Dios. Su existencia es plena. Ha llegado al florecimiento supremo; ahora no necesita nada. Cada uno de sus momentos es creativo, cada uno de sus gestos es creativo, su propia vida es gracia.
     Pero hay personas a las que les gustaría dar un gran rodeo: les gustaría cambiar el mundo entero antes de llegar a ellos mismos. Pero déjame que te diga, si te vas tan lejos nunca lograrás llegar a ti mismo".

Osho, Poder, política y cambio. ¿Qué puedo hacer para ayudar a que el mundo sea un lugar mejor?
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