29 mar. 2013

Cuanto más piensas en la ira, más energía le das

     "Intenta comprenderlo: te enfureces, aunque todos los libros religiosos te exhortan a que no lo hagas; pero si tu energía vital no fluye hacia el amor, ¿qué puedes hacer sino enfadarte? Tendrás que enfadarte, pues la ira  -si la entiendes bien-  es ese mismo amor que ha perdido el rumbo; es la misma energía, que no pudiendo convertirse en flor, se convirtió en espina. El amor es creación, y, si no hay creatividad en tu vida, la energía vital se vuelve destructiva.
     La diferencia entre un santo y un pecador está sólo en que la energía vital de uno es creativa y la del otro es destructiva... La energía interior tiene que utilizarse, ya sea de una manera o de la otra, pues la energía no puede permanecer estancada, tiene que fluir. Si amas, abres nuevos canales para que tu energía fluya hacia el amor; y si no hay amor en ti, ¿qué hará tu energía? Sólo podrá desbaratarlo, destruirlo todo. Si no eres capaz de crear, destruirás. La virtud es el estado positivo de la energía vital, y el pecado es el estado negativo de esa misma energía.
     Muchos que vienen a verme me hablan de la ira que hay en su interior y me preguntan qué hacer al respecto. Les digo que dejen de pensar en la ira. Cuanto más piensas en la ira, más energía le das, ya que la energía fluye en la dirección de los pensamientos, que son sus canales. Igual que hay canales que dirigen el agua de los pantanos a los campos, el canal de la energía vital es la atención. Cada vez que estás atento, tu vida fluye. Si tu atención señala en la dirección equivocada, la energía fluye en esa misma dirección, y si señala en la dirección correcta, tu vida fluye en la dirección correcta; y la atención correcta es amor..."

Osho, El verdadero nombre. La melodía de la existencia
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