6 ene. 2014

El mandamiento más básico y fundamental es amarse a uno mismo

¡Yo sí tengo algo que decir! Lloré mucho. Al principio rechacé que el pasado todavía formara parte de mí, después me dí cuenta de que seguía formando parte y empecé a sentirme mejor. Me ha dado un montón de energía, tanta que no sé qué hacer con ella.

Respuesta de Osho:
     "Se desperdicia mucha energía luchando con uno mismo, al rechazarse y condenarse a uno mismo. Se desperdicia mucha energía. Si comienzas a aceptarte a ti mismo, te convertirás en una reserva de energía, porque cuando cesa el conflicto no hay guerra civil, eres un todo. Se ahorra mucha energía, y esa energía desbordante es la creatividad. El hombre que está en conflicto consigo mismo nunca puede ser creativo. Es destructivo, se destruye a sí mismo y, al hacerlo, también destruye a los demás. Todas sus relaciones estarán envenenadas.
     El mandamiento más básico y fundamental es amarse a uno mismo. Yo no digo sólo aceptarse, porque esa palabra no es suficiente, puede que aceptes pero que no ames. Puede que aceptes, ya que, ¡qué le vas a hacer!, no puedes hacer nada, pero eso no es aceptación. A menos que te aceptes a ti mismo como una bendición, a menos que te aceptes y te recibas a ti mismo, a menos que te aceptes a ti mismo con profunda gratitud, a menos que te ames a ti mismo, nunca rebosarás energía. Si lo haces, la energía podrá fluir a través del canto, la danza, la pintura, hay mil formas de creatividad, o podrá limitarse a fluir en un profundo silencio. Y todo aquel que entre en contacto con ese profundo silencio quedará transformado y oirá por primera vez una música celestial. De modo que no sólo acéptate, sino que hazlo con gran gratitud. Agradece a Dios que te haya creado a ti y no a otra persona.
     Cada persona tiene una función única que cumplir, por eso existe. Y cuando digo cada persona, quiero decir cada persona. Tan necesario es Judas como Jesús. Sin Judas, Jesús sería más pobre, le faltaría algo a la historia. De modo que Jesús también tiene que estar agradecido con Judas. No sólo acéptate a ti mismo, sino que acepta a todos los demás tal como son. Dios sabe lo que hace.
     Hay una historia acerca de Bayazid, un místico sufí.  Iba con sus discípulos por un camino y a un lado vio una piedra roja preciosa. La cogió, la contempló durante unos instantes, y luego la volvió a poner donde estaba. Los discípulos le preguntaron: "¿Qué haces? Has cogido la piedra y luego la has vuelto a colocar en su sitio".
     Él contestó: "Dios debe tener reservada para ella alguna función, por eso está ahí. ¿Quién soy yo para cambiarla, para cambiar su lugar? Iba a cometer un pecado. La belleza de la piedra me tentó, pero me acordé de Dios justo a tiempo. Tiene que estar ahí, debe hacer falta que esté ahí".
     Cuando te aceptas a ti mismo, de repente, aceptas a todos los demás. La persona que se rechaza a sí misma no puede aceptar a Dios. ¿Cómo vas a aceptar a Dios, que es el que te ha hecho? En cuanto te aceptas a ti mismo, aceptas todo. Entonces, todo es como debería ser. No hay diferencia entre debería ser y es. Entonces, el debería es es. Y, de repente, surge la celebración. De modo que, acéptala. ¡Ahora, toca la flauta!".

Osho, Cara a cara con Osho. El martillo en la roca
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