14 ene. 2014

Los niños deben ser fruto de un gran amor

Una chica inglesa está sentada en frente de Osho. Le ha enviado una carta sobre su relación con un sannyasin inglés que también está presente...

¿Y los niños?

Respuesta de Osho:
          "Primero concéntrate todo lo que puedas en el amor. Hasta entonces evita tener niños, porque los niños deben ser fruto de un gran amor, de lo contrario, no. Puedes dar a luz a niños ordinarios, que no sean más que el resultado de un encuentro fisiológico y biológico entre hombre y mujer, pero que sean anónimos.
          Cuando el amor entre dos personas se va perfeccionando cada vez más y llega un momento en el que sus personalidades ya no están separadas y se disuelven las fronteras, conciben a sus hijos. Entonces los hijos surgen de un plano superior, tienen una personalidad amorosa, no son sólo un subproducto del sexo.  Poseen una profunda armonía, y si te vuelves consciente puedes distinguir si un niño es una consecuencia de un encuentro sexual o una consecuencia del amor.  El niño se encuentra rodeado por un aura diferente, por una vibración diferente, porque poseerá la cualidad original de la unidad.
          Cuando un niño nace fruto del amor, le das algo al mundo. Cuando un niño nace sólo como consecuencia de un encuentro sexual, lo único que haces es superpoblar el mundo, no ofreces nada.  Recuerda también esto, que cuando das a luz a un niño como fruto de un profundo amor, como fruto de la rendición y la meditación, algo nace en ti simultáneamente. Tú te conviertes en una madre.
          Cada mujer que da a luz a un niño no es necesariamente una madre, no es suficiente con dar a luz. Para convertirse en una madre tiene que haber florecido tu propio corazón. Hay muchas mujeres que han dado a luz a niños, pero hay muy pocas madres. Ser madre es una armonía poco común y una experiencia única. Eso es lo que yo he observado: si una mujer es capaz de ser realmente maternal  --puede que dé a luz a un niño o no, eso no es lo importante--, si puede ser maternal, esa será su iluminación, y no le hace falta otra. Esa será su budeidad.
          Así que ama en primer lugar y no te preocupes por los niños, porque si lo haces, tarde o temprano empezarás a pensar en el matrimonio.  Primero amaos el uno al otro, y dad a la otra persona total libertad. No seáis poseídos y no poseáis. Permitid que la otra persona tenga suficiente espacio para florecer...
          Medita, ama, y un día, cuando sientas que estás fluyendo, que ya no lo puedes contener más, y que te gustaría que un alma cargara con tu peso, con tu plenitud, da a luz a un niño, no antes.  Hay que esperar a haber crecido totalmente.  El mundo sería maravilloso si la gente esperara el momento adecuado..."

Osho, Cara a cara con Osho. El martillo en la roca
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