9 ene. 2014

¿Qué vas a hacer con los pensamientos?

          "Sucede esto: cuando la gente se sienta en silencio a meditar llegan más pensamientos, que los que llegan normalmente..., explosiones inusuales. Irrumpen millones de pensamientos, porque disponen de ti... ¿y tú estás tratando de librarte de su poder? Te harán pasar un mal rato.
          De modo que los pensamientos están abocados a llegar. ¿Qué vas a hacer con los pensamientos? No puedes seguir sentado ahí visiblemente, tendrás que hacer algo. Luchar no ayudará,... Si empiezas a perseguir los pensamientos estás perdido, si los sigues estás perdido, si luchas contra ellos estás perdido. Entonces, ¿qué hay que hacer?
          Y éste es el secreto... Simplemente recuerda: ha llegado este pensamiento, ve dónde está; sin antagonismo, sin justificación, sin condena. Simplemente sé objetivo como es objetivo un científico. Observa dónde está, de dónde viene, adónde va. Observa cómo llega, observa cómo está ahí, observa cómo se va. Y los pensamientos son muy móviles; no permanecen mucho tiempo. Simplemente tienes que observar el surgimiento del pensamiento, la presencia del pensamiento y la ida del pensamiento. No intentes luchar contra él, no intentes seguirlo, simplemente sé un observador silencioso y te sorprenderás: cuanto más se asienta la observación, menos y menos pensamientos llegan. Cuando la observación es perfecta, los pensamientos desaparecen; sólo queda un hueco, sólo queda un intervalo...
          Los budistas dicen cuando surge un pensamiento: "pensamiento, pensamiento", para que te pongas alerta. Igual que cuando un ladrón entra en la casa dices: "¡ladrón!, ¡ladrón!" y todos se ponen alerta, simplemente di:  "pensamiento, pensamiento", y te pondrás alerta, vigilante. Ha entrado un ladrón: ahora observa lo que está haciendo el ladrón.
          En el momento en que tomes consciencia, el pensamiento desaparecerá; te mirará y estará un poco sorprendido, porque nunca has hecho esto antes. Se sentirá poco bienvenido: "¿Qué le ha pasado a este hombre? Siempre ha sido un buen anfitrión, y ahora dice: "¡ladrón!, ¡ladrón!", "pensamiento, pensamiento". ¿Qué le ha sucedido a este hombre?".  El pensamiento estará desconcertado, no será capaz de comprender lo que está sucediendo...
          La conciencia misma detendrá el movimiento del pensamiento durante un tiempo. Se quedará trabado ahí. Y sigue observando. No condenes, no te deshagas de él, no luches, porque tanto la condena como la justificación harán que te identifiques con el pensamiento.  Simplemente sigue ahí, alerta, observando el pensamiento. Entonces empieza a desaparecer. Igual que llegó, desaparece...
          De modo que hay que recordar estas dos cosas; son las dos alas. Una, cuando hay un intervalo y no llega ningún pensamiento: contempla. Cuando llega un pensamiento, observa estas tres cosas: dónde está el pensamiento, de dónde ha venido, adónde va. Por un momento deja de mirar el lapso, mira el pensamiento, observa el pensamiento, dile adiós; cuando se vaya, vuelve inmediatamente a la contemplación.
          De nuevo, sólo como ejemplo:  si estás observando los huecos entre los coches que pasan en la carretera, ¿qué harás cuando llega un coche?  Tendrás que mirar también el coche, pero no estás pendiente del coche. No estás pendiente de la marca, los atributos, el año, el color, el conductor, el pasajero. No estás pendiente de todo ese análisis; simplemente te percatas del coche: el coche ha llegado, el coche está delante de ti, el coche se ha ido, y de nuevo vuelves a interesarte en el hueco. Todo tu interés está en el hueco. Pero llega un coche, así es que por un momento le prestas atención. Luego se ha ido y vuelves a caer en el descanso, en la contemplación, en el intervalo".

Osho, El secreto de los secretos. Charlas sobre el secreto de la Flor Dorada
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