18 oct. 2008

Estando en el mundo pero no perteneciendo a él; esa es la paradoja

"Pero un Maestro Zen pertenece a la otra categoría de sannyasin. Pertenece a mi categoría de sannyasin. Un Maestro Zen siempre ha sido un neo-sannyasin, por eso me encanta hablar de ellos; tengo una profun­da afinidad con ellos. Renuncian a la mente y viven la vida, no justo lo contrario. Simplemente renuncian a la mente porque es repetitiva, y viven la vida. Puede que lleven la vida de una persona común: puede que ten­gan esposa, puede que tengan hijos; trabajarán en la granja, trabajarán en el jardín, cavarán hoyos, pesarán lino en la despensa.

Un hindú no puede imaginar que un hombre Ilu­minado pese lino. ¿Por qué una actividad tan ordina­ria? Pero un Maestro Zen renuncia a la mente, vive la vida en su totalidad. Abandona la mente y se convierte en simple Existencia.

Así que lo primero que hay que recordar es que si renuncias a la mente y vives la vida eres un sannyasin verdadero; si renuncias a la vida y vives la mente eres un sannyasin falso, eres un pseudo-sannyasin, y re­cuérdalo bien: ser "pseudo" es siempre más fácil; ser real siempre es difícil. Vivir con una esposa y ser feliz es realmente difícil; vivir con los hijos y ser dichoso es realmente difícil. Trabajar en una tienda, en una ofi­cina, en una fábrica y ser extático ES la verdadera di­ficultad.

Abandonarlo todo y sentarse bajo un árbol y sen­tirse feliz no es difícil: cualquiera se sentiría feliz. Sin nada que hacer te vuelves desapegado; con todo por hacer te apegas. Pero cuando lo haces todo y permane­ces desapegado, cuando te mueves entre la multitud, en el mundo, y aún solo, entonces está sucediendo algo real.

Si no sientes ira cuando estás solo, esa no es la cuestión; cuando estás solo no sentirás ira, porque la ira es una relación, se necesita a alguien con quien es­tar enfadado. A no ser que estés loco, no sentirás ira estando solo; estará dentro, pero no encontrará ninguna forma de salir. Cuando hay otro, entonces la cuestión es no enfadarse.

Cuando no tienes nada de dinero, ninguna cosa, ni casa, ¿cuál es la dificultad en desapegarse? Pero cuan­do tienes de todo y permaneces desapegado -un men­digo en el palacio- entonces se ha logrado algo muy profundo.

Y recuerda, y mantenlo siempre en tu corazón: la verdad, el amor, la vida, la meditación, el éxtasis, la dicha, todo lo que es verdadero, bello y bueno, existe en forma de paradoja: en el mundo, pero no de él; con gente, y sin embargo solo; haciendo de todo, y sin em­bargo siendo inactivo; moviéndote y no moviéndote; viviendo una vida ordinaria, y sin embargo no estando identificado con ella; trabajando como trabaja todo el mundo, y sin embargo permaneciendo a distancia en el fondo: estando en el mundo pero no perteneciendo a él; esa es la paradoja.

Y cuando alcanzas esta paradoja, te sucede la cima más grande: la experiencia cumbre".

Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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