10 oct. 2008

Hombres y mujeres no son cosas para poseer, sino personas a las que respetar

Mi marido me quiere hasta tal punto que no ha pensado en otra mujer en toda su vida, y llevamos viviendo juntos casi veinticinco años. No puedo creérmelo, pero es verdad. ¿Qué opina usted?

"- ¡Yo tampoco puedo creérmelo!

Había un hombre llamado Increíble. Estaba casado con una mujer muy guapa y formaban una pareja muy feliz.

Un día, Increíble se puso tan enfermo que comprendió que iba a morir. Llamó a su mujer y le dijo:

- Cariño, he pasado toda la vida atendiendo a este absurdo nombre. Me estoy muriendo, y quiero que me prometas una cosa: que no pondrás el nombre de Increíble en mi lápida. Pon lo que quieras, una fotografía, una frase, lo que sea, pero no mi nombre. No quiero llevármelo a la eternidad.

La mujer accedió, y cuando su marido murió, puso la siguiente leyenda en la lápida: "Aquí yace un esposo fiel que jamás traicionó a su esposa".

A partir de ese día, la gente que pasaba por allí y leía la inscripción de la lápida decía: "¡Es increíble!".

Tu marido, o está muerto o loco, ¡o a lo mejor te has topado con un Buda!. Pero ¿qué haría alguien como Buda contigo?...

Si un hombre ama a una mujer, sin duda amará a muchas otras personas, igual que si una mujer ama a un hombre amará a muchas otras personas, porque el amor no puede limitarse a una persona. Si existe, no puede limitarse, y si no existe, no hay más que hablar.

El amor es como respirar. Si alguien te dice: "Sólo respiro cuando estoy contigo, y el resto del tiempo no respiro", no le creerás. ¿Cómo vas a creerle? Estaría muerto si no respirase cuando no está contigo. El amor es el aliento del alma.

Pero eso es lo que hemos hecho: inculcar a las personas durante siglos ideas absurdas y crear tristeza en el mundo, celos, sentimientos de posesión y odio sin razón alguna. Hemos inculcado a los seres humanos la estúpida idea de que el amor sólo puede darse entre dos personas, en una relación de uno a uno: si es verdadero es entre uno y uno; si no, es falso. Y lo cierto es justo lo contrario: si es entre uno y uno no puede ser verdadero. Entonces, es falso, imaginario. Esas personas están fingiendo y se engañan a sí mismas, no sólo a la otra persona sino a sí mismas.

Si a un hombre le interesa la belleza, ¿cómo va a evitar ver a las mujeres bellas, y cómo va a evitar interesarse por ellas? La única forma consiste en matar por completo ese interés, pero entonces dejaría de interesarle incluso su propia esposa.... Si se le dice a una mujer: "Sólo debes estar enamorada de tu marido y no puedes ni siquiera interesarte por otras personas", perderá el interés por su marido.

Por eso las parejas pierden el interés mutuamente. No paran de pelearse, de buscar excusas para pelearse. El fenómeno real consiste en que se pelean porque no se permite que florezca su energía amorosa, pero lo han olvidado porque el condicionamiento viene de muy antiguo. Sus padres estaban igualmente condicionados, y también los padres de sus padres...

La pura verdad es que el hombre al que le interesa la belleza seguirá interesándose por muchas mujeres, y la mujer a quien le interesa la belleza seguirá interesándose por muchos hombres. Quizá le interese más una persona concreta -eso es posible- , quizá llegue a interesarle tanto una persona que quiera vivir con ella, pero eso no significa que vaya a desaparecer su interés por otras, porque ese interés continuará. Pero si vas paseando por la calle con tu marido o con tu esposa y el marido dice: "Mira a esa mujer, ¡qué guapa!", empiezan los líos. ¡No puede decirlo!. No tiene nada de malo; en realidad, deberías sentirte contenta de que tu marido siga vivo y cuerdo, de que no se le hayan desinflado las ruedas. Deberías sentirte contenta de que siga animado, joven, capaz de apreciar la belleza, capaz de ser sensible a todo lo bello. No hay por qué sentir celos...

Las personas deberían ser más inteligentes y apreciar las cosas, y también ayudar a la gente a apreciarlas. Deberían decirse unos a otros: "Tienes razón. Esa mujer es muy guapa, ese hombre es muy guapo". Y eso no tiene nada de malo, ni va a destruir vuestro amor; por el contrario, lo aumentará, lo reforzará. Comunicarse con tal espontaneidad siempre nutre el amor. Cuando empiezas a fingir, cuando te obligan a fingir, cuando te obligan a decir algo que no quieres decir y no te permiten que digas algo que quieres decir, el amor empieza a esfumarse y aparece la distancia...

Todas las parejas deberían recordar que por el hecho de ser parejas no tienen que dominarse mutuamente, no tienen que ser los amos, sino sólo compañeros, amigos, y que la relación no se da así como así; no tiene nada que ver con la posesión. Hombres y mujere no son cosas para poseer, sino personas a las que respetar. No son medios que utilizar. Los hombres utilizan a las mujeres como medios, las mujeres utilizan a los hombre como medios, y por eso el mundo entero parece tan feo y tan enloquecido, y todas las personas tan desdichadas.

No hay por qué sufrir tanta desdicha: el noventa y nueve por ciento la hemos creado nosotros. Por supuesto, hay un uno por ciento que seguirá existiendo, porque el cuerpo tiene sus limitaciones. El cuerpo tiene que envejecer, a veces enfermar, un día u otro tiene que morir, pero sólo representa un uno por ciento. Y si puede desaparecer el noventa y nueve por ciento de la tristeza y la desdicha, el uno por ciento restante puede aceptarse con alegría".

Osho, El libro del sexo. Del sexo a la superconsciencia
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