30 oct. 2016

El poeta verdadero pare su poesía. La respira, su corazón late en ella. En el momento en que brota su poesía, su música, su danza, él no está ahí.

"El poeta verdadero pare su poesía. La respira, su corazón late en ella. En el momento en que brota su poesía, su música, su danza, él no está ahí. Si está, la poesía y la danza y la música son mediocres. Uno tiene que desaparecer, uno tiene que desaparecer en el acto tan completamente que no queda nada.

Cierta vez, un profesor preguntó a uno de los mayores poetas, Coleridge:

- Quiero verlo porque estoy en un problema. Tengo que explicar su poesía a los estudiantes. En su poesía encuentro algunos versos con frases que me cuesta trabajo explicar y los estudiantes me preguntan. Me siento avergonzado de decir que no lo sé ¡y tengo un doctorado en Literatura!  Pensé que lo mejor sería venir a preguntarle el significado de esos versos.

- Venga, pero tenga presente que yo también tengo grandes dificultades --le contestó Coleridge.

- ¿Tiene dificultades con su poesía?

- Sí. Cuando escribo, dos personas conocen el significado de lo que escribo: Dios y yo. ¡Ahora sólo Dios sabe!  No puedo imaginarme qué rayos hice.

Un poeta auténtico no está presente, sino que deja que la poesía fluya de él. Pasa lo mismo con la música y la danza, la escultura y la arquitectura, con todo lo que es hermoso. Si proceden de un estado de meditación, no son producto del ego. Los productos del ego van a ser muy ordinarios".

Osho, La odisea de ser humano
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