15 oct. 2016

Para experimentar la belleza de la flor tienes que encontrarte en un estado de meditación, no en un estado de pensamiento.

"No hay manera de pensar en la verdad, no hay manera de pensar en el amor. No hay manera de pensar en la belleza...

No hay manera de definir lo que es la belleza. No hay manera de definir lo que es el bien. No hay manera de definir lo que es el amor.

Puedes sentir amor pero no definirlo. Puedes quedar abrumado por el amor, puedes ser transformado por el amor, y aún así nunca podrás pensar en el amor. Pensar es una categoría muy baja; de hecho, es más baja. No puedes ir más bajo que eso.

Ser filósofo no tiene nada de grandeza. Odio hasta la palabra, porque le sirve a la gente para esconder su ignorancia. Nunca les da un vislumbre de la luz, de la vida, del amor, de la existencia. Obstaculiza su camino. Se convierte en una muralla china. Las ideas pueden levantar una barrera tal que aun si tienes al frente una flor hermosa, no eres capaz de verla. Tus ojos están cubiertos con capas de pensamiento. Para experimentar la belleza de la flor tienes que encontrarte en un estado de meditación, no en un estado de pensamiento. Tienes que estar en silencio, completamente en silencio, ni siquiera un atisbo de pensamiento, para que la belleza explote, para que llegue a ti desde todas las direcciones. Quedas sumergido en la belleza de un atardecer, de una noche estrellada, de árboles hermosos...

La belleza es algo interior. Para ver la belleza de una rosa necesitas un corazón hermoso".

OSHO, Creencia, duda y fanatismo. ¿Es esencial tener algo en que creer?