15 oct. 2016

La gratitud es la única oración auténtica.

"Supe que en cierta ocasión, un hombre le dijo al doctor Johnson: "Usted es un filósofo, doctor. Yo mismo he intentado ser filósofo, pero no sé cómo lograrlo. La alegría siempre me interrumpe".

No puedes ser filósofo y conservar tu alegría. Es mejor desechar todos los filosofismos y abrir todos los capullos de tu alegría. Canta como los pájaros. Toca la guitarra, pero recuerda que la gestalt tiene que estar en los silencios. Baila hasta olvidarte de ti y estarás más y más cerca de la realidad, porque la realidad es festiva. Es una fiesta de luces día y noche.

Mira la vida y sorpréndete. ¿Qué poseen estos pobres árboles? Sin cuentas en el banco, sin una casa para vivir, sin ropas para cubrir su desnudez. Pero fíjate en su alegría, fíjate en sus flores, en su perfume. No tienen ninguna posesión, pero se tienen ellos mismos. Tú puedes tener muchas posesiones, pero no te tienes a ti.

Eres una casa llena de cosas, pero falta el dueño. Despierta al dueño. Sé más alerta, consciente, receptivo, y llegarás a conocer los inmensos misterios que te rodean. Cuando uno se siente rodeado de misterios, brota en el corazón una profunda gratitud. La gratitud es la única oración auténtica. Las demás oraciones son falsas, inventadas por el hombre. Sólo la gratitud surge espontáneamente, no como un producto elaborado por ti. Sucede como el amor, y en cuanto comienza a ocurrir, se ensancha y crece. Pronto alcanza a las estrellas más alejadas. Toda tu vida se convierte en nada más que una oración. Tus actos se vuelven oración, tu descanso se vuelve oración, tu trabajo se vuelve oración, tu sueño se vuelve oración, tú mismo te vuelves oración. No es algo que haces en una iglesia o un templo. Es algo para ser, dondequiera que estés".

OSHO, Creencia, duda y fanatismo. ¿Es esencial tener algo en que creer?