29 oct. 2016

Hay que usar el cuerpo, hay que usar la mente, el ego, el lenguaje y todo lo que tenga que usarse. Y se te permite usarlo con una única condición: que no dejes de ser el amo.

"No me malinterpretes. Usa tu ego, pero úsalo como usas tus zapatos, tu paraguas o tu ropa. Cuando llueve, usa el paraguas, pero no lo lleves cuando no es necesario. Y no te metas a la cama con el paraguas ni tengas miedo de que llueva en un sueño... el paraguas tiene un uso específico, así que úsalo cuando se requiera; pero no te identifiques tanto con el paraguas que no puedas hacerlo a un lado. Usa los zapatos, usa la ropa, usa el nombre; son utensilios, no realidades.

En el mundo, con tanta gente que hay, necesitamos algunas etiquetas, algunos símbolos, sólo para delimitar, para saber quién es quién.

Me dices: "entiendo que quieres que nos deshagamos de nuestro yo y de nuestra mente..."

No estoy diciendo que te "deshagas" de nada; sólo digo que seas el amo de tu mente. No te digo que te quedes sin mente; lo que digo es que no seas nada más que mente; eres mucho más que eso. ¡Sé conciencia! Así, la mente se vuelve algo muy pequeño. Puedes usarla cuando la necesites y puedes dejarla a un lado cuando no la necesites.

Uso mi mente cuando hablo contigo. La mente tiene que usarse; no hay más opción. Pero en cuanto me meto en mi recámara ya no sigo usándola; no tiene caso. En esos momentos estoy en silencio. Contigo empleo el lenguaje, las palabras; pero cuando estoy a solas no hace falta ningún lenguaje, ninguna palabra. Cuando estoy recogido en mí mismo y no tengo que comunicarme, el lenguaje desaparece. Entonces hay una clase completamente diferente de conciencia.

En este momento, mi conciencia fluye por mi mente y aprovecho la mecánica de mi mente para dirigirme a ti. Puedo llegar a ti con la mano, pero yo no soy mi mano. Y si te toco con la mano, la mano es apenas un medio; algo más te toca por medio de la mano. Hay que usar el cuerpo, hay que usar la mente, el ego, el lenguaje y todo lo que tenga que usarse. Y se te permite usarlo con una única condición: que no dejes de ser el amo".

Osho, La odisea de ser humano
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